Lactancia materna un principio de vida justo

Lactancia materna un principio de vida justo
Lactancia materna un principio de vida justo

Lactancia materna un principio de vida justo es el titulo que he decidido elegir para este post que trata sobre la lactancia materna desde un punto vista cultural y biológico. Estamos en plena semana mundial de la lactancia (se celebra entre los días 1 y 7 de agosto) y como otros años Mamá y la Tribu se une a esta festividad en el blog y en redes sociales.

Esta edición tiene como lema la lactancia materna como pilar de la vida. Un titulo de lo más sugerente para enmarcar la lactancia materna como un bien común que hay que fomentar y que hay que proteger. Cada uno desde su trinchera y con las armas que tiene a su disposición, en mi caso la palabra y la acción.

Un comienzo de vida justo

La lactancia materna está estrechamente ligada a la la nutrición, a la seguridad alimentaria y a la reducción de la pobreza y así lo defienden los organismos internacionales que promueven esta festividad. Se trata de reivindicar la lactancia materna como un agente de salud no solo para los bebés sino también para sus madres.

Tanto Unicef como la OMS defienden que todos los niños deberían tener un comienzo de vida justo, independientemente del lugar en el que nazcan y del nivel económico de sus padres. ¿Qué significa la justicia en un mundo tan desigual y tan globalizado como el nuestro?

Hasta al lugar más escondido del mundo han llegado las multinacionales de la nutrición infantil con su producto estrella, la leche de fórmula, socavando la confianza de aquellas mujeres que dan el pecho por cultura y también por cuestiones económicas. Todavía colea el escándalo de Nestlé en África aunque hayan pasado décadas desde ese atropello y esa infamia contra la soberanía alimentaria de los pueblos.

Si hablamos de lactancia materna hablamos precisamente de salud y de prevención de la mortalidad infantil. Pero no solo en el tercer mundo sino también en nuestro mundo perfecto e industrializado donde la leche de fórmula puede adquirirse en cualquier parte y a cualquier hora.

En un mundo menos globalizado y donde no hubiésemos perdido la capacidad de amamantar de forma instintiva y cultural no sería necesario defender la lactancia de ningún otro estímulo externo. La leche de fórmula no sería un problema, sería una opción minoritaria e irrelevante.

El marketing de la industria y sus consecuencias

Si nos ponemos a hablar de beneficios de lactancia materna más de una madre desconectará aburrida de escuchar el mismo discurso siempre. Parece que los que apoyamos la lactancia defendiésemos siempre las mismas ideas contra viento y marea. Si a esto le sumamos la enorme presión que sentimos las mujeres por amamantar o por no hacerlo, nos quedamos tan solo en lo cultural y nos olvidamos de la explicación biológica y fisiológica. Por qué y para qué amamantamos a nuestros hijos.

Todavía hay quién equipara la lactancia materna con la leche de fórmula sobre todo si hablamos de mujeres que tuvieron hijos entre la década de los 70 y los 80. Yo misma tengo amigas que no fueron amamantadas por sus madres sino que tomaron biberón desde el principio.

El marketing hizo un gran trabajo para convencer a todas aquellas madres de que su pecho no alimentaba y que lo mejor era un suplemento, una leche diseñada en un laboratorio. Una leche que saciaba a sus bebé y que les permitía ausentarse para ir a trabajar o para cumplir con otras obligaciones no remuneradas.

Todavía puedo escuchar a mi madre decir que en los setenta había una leche buenísima que traían de Alemania. Mis padres tuvieron cuatro hijos y a excepción de mi hermano que lactó hasta los dos años, nosotras tomamos leche materna aproximadamente unos seis meses. Después esa “maravillosa leche de fórmula” diseñada en un país más civilizado que el nuestro se convirtió en la leche adecuada para nosotras.

La lactancia materna y el conflicto generacional

Hoy mi madre es abuela, al igual que otras mujeres que tuvieron hijos durante esos años. Estas abuelas se sienten en ocasiones en evidencia cuando sus hijas optan por amamantar a sus hijos. Algunas sencillamente no lo entienden, con “lo fácil y seguro que es un dar un biberón“. Cuando aparece la primera dificultad son las que recomiendan con total tranquilidad y convencimiento que lo mejor es suplementar o abandonar el pecho directamente.

Pero muchas de nosotras no queremos renunciar al pecho aunque el camino pueda ser a veces difícil o complicado. El mundo no se ha hecho para las madres lactantes ni para sus bebés: jornadas de trabajo maratonianas, cero conciliación, soledad, obligaciones sin fin, y un largo etcétera. 

Se abre una brecha generacional que muchas veces genera tensión e incomprensión entre madres e hijas. La madre se siente atacada porque no dio el pecho en su día y siente que su hija se lo reprocha con su deseo de lactar. La hija se siente presionada a abandonar la lactancia por su madre que parece no entender lo importante y vital que puede ser para ella.

La disputa teta-biberón siempre es cultural

La disputa teta-biberón siempre es cultural, depende del lugar en el que vives y de las mujeres que forman tu entorno más cercano. En el tiempo que llevo acompañando a mamás como Asesora de Lactancia (ya más de un año) me he encontrado con muchas mujeres que no han visto amamantar jamás porque nadie en su familia ha dado el pecho a sus hijos. Esto rompe de raíz con un comportamiento biológico que llevamos practicando durante millones de años. Nunca antes habíamos alimentado a nuestros bebés con la leche de otro mamífero. 

La ausencia de mujeres lactantes en el entorno genera una enorme inseguridad en la madre primeriza que no tiene ningún referente al que consultar o en el que buscar apoyo. Las que nos dedicamos a promover la lactancia sabemos que las madres que dan el pecho necesitan una potente red de apoyo a su alrededor para sacar adelante sus lactancias. Nunca deberíamos infravalorar el enorme valor que tiene el apoyo y la tribu de mujeres para cualquier madre.

La evidencia científica sobre la lactancia materna

Hoy existe evidencia científica y demostrada de que la leche de fórmula no puede equiparse a la leche materna. Esto es independiente del hecho de poder o no amamantar y de los sentimientos encontrados que esto provoque en nosotras.

No obstante, la lactancia no es solo un fenómeno cultural sino también biológico algo que solemos olvidar con facilidad. Biológicamente nuestro bebé es un mamífero y se comporta como tal. Ser mamífero significa ser poseedor o portador de mamas capaces de alimentar a los cachorros con la leche segregada de sus glándulas mamarias. Pero de esto no se acuerda la publicidad cuando los pechos de las mujeres son un reclamo publicitario y sexualizado para vender un coche o anunciar un frasco de perfume.

La leche materna es el alimento pensado y diseñado biológicamente para alimentar al cachorro humano, por tanto, ninguna leche de fórmula puede igualarla. Ninguna leche artificial puede suministrar al bebé los inmunomodulares que su sistema inmunitario precisa. En otras palabras, la leche materna es la vacuna más potente que existe y no puede ser replicada en un laboratorio por mucho que la ciencia avance o por mucho que se enriquezca la leche materna con lo que sea. Todo lo demás es tapar el sol con un dedo.

Lo que espera el bebé biológicamente

No solo la leche materna es el alimento perfecto para el bebé es que además el niño espera ser amamantado por su progenitora, está programado para ello. Nace con la impronta de succionar, otra cuestión es que las interferencias, los partos prematuros y demás inconvenientes impidan que el bebé lo haga en la ventana de oportunidad que se abre inmediatamente después del nacimiento.

Debemos tener en cuenta que todos nosotros somos parientes de un antepasado común que vivió hace 3500 millones de años y que amamantaba a sus crías. Por tanto, no somos tan diferentes del gatito recién nacido que busca el pecho de su madre al nacer o del bebé canguro.

Nosotros somos una especie altricial, nacemos inmaduros y indefensos. Esto implica que necesitamos del cuidado de nuestra madre o de una figura de apego las 24 horas del día para sobrevivir. La supervivencia del recién nacido depende del cuidado de su madre durante años, hasta que el niño puede valerse por sí mismo y aún así seguirá necesitándola en el transcurso de su vida.

Tener un buen vínculo con mamá, que sea sólido y poderoso, se consolida en esos primeros meses en los que la madre e hijo comienzan a conocerse y la lactancia refuerza ese vínculo de forma extraordinaria.

La lactancia materna un legado ancestral

Durante millones de años las madres parían sin necesidad de acudir al hospital ni de recurrir a instrumental de última generación. Existe la evidencia de que de no ser así nos habríamos extinguido como especie. Las madres parían y amamantaban a sus hijos con el apoyo de la tribu, las mujeres de la familia.

Una niña veía amamantar a menudo a su madre, a sus hermanas, a sus tías y cuando pasaba por un parto y recibía en sus brazos a su hijo recién nacido sabía perfectamente lo que tenía que hacer porque lo había visto cientos de veces. Esta madre no dudaba, no se comía la cabeza por si su hijo subía de peso o no lo hacía, tan solo daba acceso al pecho al bebé mientras ella se ocupaba de sus obligaciones dentro de su comunidad.

La lactancia no era una opción, era la única opción. Cuando los niños no podían alimentarse del pecho de su madre porque está moría en el parto o enfermaba de gravedad otra mujer de su entorno asumía el rol de amamantar y lo amamantaba hasta que era necesario. Posiblemente era la abuela, una hermana o una mujer de la comunidad que estuviese dando el pecho a su bebé en ese momento.

Las investigaciones en Atapuerca han demostrado que las mujeres prehistóricas daban el pecho a sus niños hasta los 3 o 4 años, se cree que para prevenir el raquitismo aunque ellos desconocieran por completo que era esta enfermedad. En el yacimiento se han estudiado con detenimiento los esqueletos de los niños enterrados allí y se ha determinado que algunos de ellos sufrían esta patología.

¿Cómo pudieron adivinar entonces que el raquitismo se podía revertir con la lactancia materna? Posiblemente con el método más antiguo, el del ensayo y error. La mera observación y la comparación eran los únicos métodos disponibles para determinarlo. Ya en la prehistoria se tenía constancia de que la lactancia materna protegía al bebé de las enfermedades más comunes.

¿Cuándo la lactancia materna se convirtió en un negocio?

Por desgracia, muy temprano. La lactancia dejó de ser algo biológico para ser cultural y comenzó la alejamiento entre madre e hijo.

Nos tenemos que remontar a la Babilonia del año 1800 A.C para encontrar las primeras regulaciones por escrito sobre las amas de cría que amamantaban a bebés por dinero. En el Código de Hammurabi se establece que las nodrizas deben amamantar mínimo dos años y hasta un máximo de 4 años a estos bebés y recibir una compensación económica por este trabajo. Lo más llamativo de la regulación de trabajo no es la regulación en sí misma, sino la normalización de una práctica que debía llevar produciéndose durante muchos siglos. El Código tan solo regulariza una situación ya existente, no la crea.

En la Antigua Grecia y Roma las nodrizas amamantaban a los hijos de los clases pudientes por un sueldo que cobraba el marido de estas mujeres para compensar las molestias que este hecho pudiese causar en su matrimonio. Ser ama de cría aumentaba considerablemente los ingresos de una familia y podía ser la fuente de sustento de la misma.

La lactancia materna es cosa de pobres

Según avanzan los siglos las amas de cría siguen estando presentes aunque se alternan épocas en las que las madres amamantan a sus bebés con otras en las que los niños pasan directamente al cuidado de la nodriza. Se podía dar la paradoja de que una ama de cría amamantase a los hijos de una familia poderosa y tuviese que dejar a su bebé lactante a cargo de otra persona porque necesitaba trabajar para mantener económicamente a su familia.

En caso de enfermedad o de epidemia su hijo biológico tenía más papeletas para enfermar de gravedad o morir que el niño al que amamantaba día y noche. Cabe preguntarse cuál era la salud mental de estas mujeres que podían amamantar durante muchos años niños ajenos. ¿Sufrirían agitación?

Dentro de las clases altas estaba mal visto amamantar, para eso estaban las nodrizas. Todavía hoy en algunas culturas o comunidades existe aún esta creencia de que solo las mujeres pobres amamantan a sus hijos. Prejuicios que la era moderna ha conseguido perpetuar con sus campañas de marketing, sus leches enriquecidas con todo lo posible e imaginable y con el beneplácito de los gobiernos que no han puesto coto a este abuso y a esta mentira.

Cuando las mujeres inmigrantes llegan a Europa muchas de ellas adoptan un estilo de vida occidental y dentro de este nuevo estilo de vida se opta  por la leche artificial. Se considera que dar el pecho es algo innecesario o algo atrasado y que lo moderno y lo europeo es no amamantar a nuestros hijos. Cabe preguntarse qué información se suministra a estas madres y cómo se combaten determinadas creencias.

La premisa inicial: un principio justo para todos los bebés 

Volvemos a la premisa inicial, un comienzo de vida justo independientemente del lugar en el que se nazca y del nivel económico de sus padres. Unas aspiraciones idílicas en un mundo donde los conflictos armados impiden que los bebés tengan un comienzo de vida justo y donde las madres cuanto más bajo es su nivel educativo más posibilidades tienen de ser engañadas por la industria alimentaria.

Cabe preguntarse si es una falta de compromiso o una omisión de los gobiernos no apoyar la lactancia materna y que conflictos de intereses están en juego. La industria de la alimentación infantil es muy poderosa, sus tentáculos se extienden por todo el mundo y no tienen ningún pudor en regalar sus productos en comunidades empobrecidas para hacer a estas madres dependientes de ellos. Por supuesto, este tipo de prácticas tienen un coste en vidas humanas, en niños que no llegan a cumplir su primer año de vida o que enferman de gravedad. La lactancia materna también plantea un problema ético aunque nosotros en Europa tengamos la sensación de que esto no nos afecta.

Otra cuestión es tener toda la información disponible y que una madre desde su libertad personal decida no dar el pecho y optar por la leche de fórmula. Es su decisión y debe ser respetada. Por supuesto, la distancia entre dar el pecho y dar leche artificial es un largo camino lleno de grises y vivencias personales que muestran las dificultades a las que nos enfrentamos las mujeres en el siglo XXI.

Yo misma tuve problemas para dar el pecho a mi bebé desde un principio y había leído todo lo posible sobre la lactancia materna. Creía llegar con información suficiente al parto y me encontré con una situación que no esperaba. Por supuesto, pedí ayuda y finalmente conseguí dar lactancia materna a mi bebé, en el post, Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, cuento con detalle como fueron mis difíciles inicios con la lactancia y como logramos superarlos.

Así que mira a tu alrededor, en tu centro de salud, en tu pueblo, en tu lugar de trabajo o en cualquier lugar  cercano a donde vives hay una madre desinformada que ha elegido la lactancia artificial por desconocimiento de su capacidad de amamantar o porque no ha encontrado a nadie que la ayude con las dificultades que puedan derivarse de la lactancia y aquí es donde tiene que llegar nuestra ayuda.

La lactancia materna es el pilar de la vida, es el único pilar capaz de proporcionar en sí mismo todo los nutrientes y las necesidades de afecto y seguridad que un recién nacido necesita. 

Y desde Mamá y la Tribu seguiremos defendiendo la lactancia materna, seguiremos contribuyendo y apoyando a toda madre que decida dar el pecho ya sea con suplemento, sin él o en diferido. Ofreciendo información veraz y contrastada. Promoviendo una red de apoyo que te sostenga, porque queremos que nunca más te sientas sola.

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15 comentarios en “Lactancia materna un principio de vida justo

  1. Hola! a veces me sorprendo a mi misma de la bajeza en la que puede caer el ser humano. He buscado artículos sobre lo que sucedió con Nestlé en África y estoy alucinando… En cuanto al tema de la lactancia, creo que hoy en día está teniendo un auge que no tenía en la época de nuestras madres. No son pocas las mujeres que conozco que decidieron décadas atrás no dar el pecho e incluso ponerse una inyección para que no les subiera la leche tras el parto porque era mucho más cómodo dar un biberon e igual de sano que el pecho. No me meto en estos temas porque creo que cada una educa y cria a su hijo como quiere pero para mi siempre he pensado que de tener hijos, les daría el pecho hasta que pudiera porque al fin y al cabo la naturaleza es sabia y estamos diseñadas para eso. Hay quien lo ve como una esclavitud y hay quien lo ha visto como una fuente inagotable de dinero. Una pena que se prive a tantos niños de una alimentación natural desde el principio. Besos!!

  2. Ojalá antes hubieran existido tanta información y tantos grupos de apoyo. Yo di a luz hace ocho años y recuerdo la lactancia como una auténtica pesadilla. Casi que me crea hasta una depresión porque para mi era una pesadilla . Me sangraban los pezones, la niña se quedaba con hambre y el entorno me hacía incluso hasta de sentir culpable como si no sirviera para amamantar a mi hija. A todo esto se me abrieron los puntos y me mandaron un tratamiento y me dieron la pastilla para que se me fuera la leche .Es por ello que me encanta este post y espero que si algún día tengo otro bebé la experiencia sea mucho mejor.

  3. Aún siendo hombre, comprendo la importancia de la lactacnia materna a pesar de que, surgen muchos detractores que buscan intereses economicos con el tema de la lactancia y la maternidad,

    Yo fui de esos niños que tomaron teta materna hasta entrado los 3 años y porque me destetaron sino, habria aguantado mñas tiempo jj

    Hay mucho desconocimiento sobre la maternidad, pero cada vez la gente va tomando conciencia de la importancia que tiene y los problemas de salud que evita.

    Tengo que reconocer que sabia que desde tiempos antiguos, se buscaba que las madres fueran importantes en la sociedad, pues eran importantes y vitales en las tribus

  4. Yo he dado el pecho a mis dos hijos, y ese contacto que tuve con ellos me fascinó. Volvería a hacerlo y lo recomiendo, aunque entiendo también que haya gente que lo desapruebe. Gracias por tanta información, ojalá la hubiera tenido yo en su día.

  5. ¡Hola!
    Lo de Nestlé fue algo súper heavy, la verdad.
    El tema de la lactancia materna ha tenido y sigue teniendo mucha controversia, cosa que sinceramente, no entiendo.
    No entiendo que la gente juzgue sin saber, que crea tener la potestad de opinar. Y aunque estoy 100% a favor de la lactancia materna, desgraciadamente mi crítica va dirigida a ambos lados del “cuadrilátero”.
    Es decir, cada uno es libre de tomar sus decisiones, y en muchas ocasiones que se desea dar de pecho, simplemente por problemas no se puede, cosa que puede crear frustración.
    Vamos, soy partidaria que cada cual haga lo que crea conveniente o pueda, aunque obvio que he dicho que estoy a favor y de tener hijos la llevaré a cabo, siempre lo haré desde la información. Que esta es otra, por suerte ahora estamos mucho más informad@s que antes, y la verdad es que es un gran paso.
    Besotes

  6. Creo que la lactancia materna, esta teniendo más auge hoy en día que antes, antes es verdad que había menos información, yo al igual que mi hermano hemos sido amamantados, por eso estoy contigo es que es por el ámbiente en que te mueves, si nunca lo has vivido en tu entorno, lo tienes más complicado si no tienes información. Yo también considero que la lactancia materna aporta más nutrientes y el apego madre hijo también es importante, tiene muchos beneficios, pero pienso que cada cuál tiene que poder decidir como quiere alimentar a su hijo

  7. Gracias por compartir esta valiosa información ya hay quienes por causa del trabajo deciden amamantar sólo 3 meses, yo no fui amamantada de niña ya que mi madre no podía no le salía nada quizás por lo joven que era, pero luego tubo a mis demás hermanos y sus pechos crecieron y recuerdo a mi hermana de 6 años pegada a la teta de mi madre mientras ella dormía Dios mio antes se veía tanto eso.
    Y me gusta la idea de que un bebé sea amamantado lo suficiente eso es lo justo, a mi hija que hoy tiene 8 años la amamantar casi el año y a mi hijo un poco más de 6 meses y me decían que se iban a enfermar si les continuaba dando pecho, por eso es tan importante éste tipo de información porque muchas madres por desconocimiento dejan de dar pecho desde muy temprano simplemente por desconocer la importancia y además que es un derecho es lo justo. Gracias excelente post.

  8. Resulta muy curioso comprobar que la cuestión de dar/no dar de mamar a nuestros hijos es algo que no se ha solucionado en las últimas décadas. Si acaso, las posturas se van radicalizando.
    Me he visto reflejada en partes de tu post, y, si cuando fui madre lactante hubiera sabido lo que se ahora, las cosas hubieran sido diferentes. Cuando nacieron mis hijos, había la tendencia de que las tomas eran cada tres horas, 10 minutos en cada pecho. Lo de amamantar a libre demanda era poco menos que una herejía. Por si fuera poco, pasadas las 16 semanas de permiso maternal, mantener las tomas de pecho era toda una aventura. Mis hijos lactaron 6 y 4 meses respectivamente, en otras condiciones hubiera podido alargar este periodo.
    No había pensado nunca en la fuerte, e interesada, influencia de las corporaciones alimentarias en algo como dar el pecho. Pero tiene sentido, habida cuenta de la gran maquinaria que despliegan para vender sus productos. Aunque por el camino privemos a nuestros hijos de los beneficios incuestionables de algo tan elemental y universal cono es lactar.
    Creo firmemente que la leche materna es el mejor alimento de un bebé en sus primeros meses; por los nutrientes que aporta y porque con la lactancia no solo alimentamos a nuestros hijos, creamos un vínculo que perdurará.

  9. La lactancia materna es muy importante en la vida del recién nacido, además de la alimentación, en el vínculo que se crea con la madre.
    No siempre no amamantar, es sinónimo de no querer hacerlo, se meten a todas las mujeres en el mismo saco, cuando a veces, la leche, sencillamente no baja. En lo personal me paso esto último, y hasta el día de hoy, siento no haber cumplido con algo tan importante para la formación de mi hija.

  10. Hola guapa, yo estoy a favor absolutamente de la lactancia materna, de hecho en apenas unos meses me convertiré en mamá por segunda vez y tengo claro que voy a apostar de nuevo por ella aunque espero que con mejores resultados que la primera vez ya que fue más bien mixta, quizás por desconocimiento, hacer demasiado caso al resto o qué pero mi leche no saciaba a mi peque y es un hecho contrastado y mira que no me daba pereza ponerme pero bueno, algo pasó.. lo intentaré de nuevo y espero que funcione el tiempo que se pueda pero sí, creo que es un regalo de vida tanto para ellos como para nosotras porque cuando todo se estabiliza ese se convierte en un momento único entre la mamá y su peque. Eso sí, si no se puede tampoco pasa nada no hay que presionar a nadie ni se es peor o mejor madre por optar o no por ella.. muaksss

  11. Personalmente soy de las que esta a favor totalmente de la Lactancia; creo que es el momento más puro de conexión que puede existir; yo soy partidaria de dar el pecho y es verdad que ahora existe un conflicto que muchas mujeres no lo quieren hacer, ya sea por ideas de estética o simplemente porque no puedes o no quieren; es un tema que suele crear conflictos; y es cierto que ahora existen productos que pueden ayudar, pero a la larga sabemos que no es igual.

  12. Por Dios tanto radicalismo en algunas expresiones frente a un tema que es tan personal y que cada mami debe asumir según su situación. Porque a ver, yo conozco muchas madres que querían amamantar y no pudieron por temas de salud o problemas y otras que pudiendo no quisieron porque se les descolgaban las tetas, según ellas. Lo único cierto es que no me gusta como están haciendo Gobiernos y grupos radicales para tomar este tema como su bandera de batalla. No me parece ni ético, ni necesario. Esto es algo personal y cada uno debe asumirlo como quiera.

    Personalmente yo amamanté a mis tres hijos hasta que ellos mismos dijeron basta y no quiero más. Todos se destetaron pronto y la verdad mi experiencia es genial con este tema. Aunque claro, también eran otros tiempos.

    • ¡Hola, Amparo!
      Es un tema personal pero también un tema que afecta a la sociedad en su conjunto no lo olvidemos. ¿Dónde acaba mi libertad personal si estoy desinformada y la única información que me llega es la de la marcas de alimentación para bebés? Eso es lo radical, que Nestle y Puleva sean la referencia para muchas madres recientes. Si los gobiernos y la instituciones apoyaran la lactancia de verdad las mujeres recibirían ayuda y no se se sentirían solas cuando surgen los problemas para amamantar. Te felicito por haber amamantado a tus hijos, les hiciste un gran mejor regalo. Un abrazo.

  13. El tema de la lactancia la verdad es que es muy polémico. Según donde estés, porque la verdad en España he escuchado muchas cosas y visto unas tantas que la verdad deja mucho qué desear.

    Particularmente creo que lo mejor es hacerlo si te nace y dejarte de cuentos, quiero decir de dejar de pensar en el qué dirán. Cada quién debería ser libre de elegir cómo quiere educar y alimentar a sus hijos, cuando ellos sean grandes ya decidirán. Pero obligar a una madre a amamantar porque es lo mejor, cuando algunas físicamente no quieren y psicológicamente no lo desean, me parece un abuso.

    Eso sí, tampoco estoy de acuerdo con esas campañas extremistas en cuanto a la lactancia tanto en contra como a favor. Creo que debería verse de una manera más natural, porque es así. Algo natural y bello que deberíamos ver de esa manera, no como un negocio o algo político 🙂

    • ¡Hola, Diana!
      Por supuesto, que cada uno es libre de elegir como alimentar a sus hijos. Sin embargo, en el camino olvidamos muchas veces las necesidades reales de los bebés y nos guiamos por lo que nos resulta más cómodo. Al acecho esta la industria alimentaria que haría cualquier cosa para que comprásemos sus productos. La lactancia es algo natural y fisiológico y si todo el mundo lo entendiese así las madres no tendrían que esconderse en salas de lactancia para dar el pecho. Un abrazo.

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