Mi aborto bioquímico: el hijo que no nacerá

Mi aborto bioquímico: el hijo que no nacerá
Mi aborto bioquímico: el hijo que no nacerá

Mi aborto bioquímico: el hijo que no nacerá, es el titulo que he escogido para este post que es uno de los más personales que he escrito últimamente. Me ha llevado meses estar preparada para contarlo, hay vivencias que es necesario que reposen con el tiempo. Mi objetivo es compartir mi experiencia, pero también ofrecer información que sea útil y valiosa.

Hoy hablaremos del aborto bioquímico, de sus causas y del duelo que supone asumir que no serás madre de nuevo, al menos no dentro de unos meses. ¿Qué vas a encontrar en esta entrada? Mi experiencia personal e información sobre la cuestión. No obstante, tienes el índice para guiarte por el post y que te sea más fácil la lectura.

La muerte gestacional

El pasado 15 de octubre fue el Día internacional de la muerte gestacional, ese enorme abanico que abarca desde la pérdida en las primeras semanas de embarazo hasta los primeros días de vida de un bebé. La efeméride tiene como objetivo visibilizar un tema sobre el que existe un gran tabú y un gran silencio. Se trata de la gran olvidada dentro de la salud obstetricia.

Es importante que haya un día que nos recuerde que hubo unos niños que no nacieron por la biología, las circunstancias ambientales o lo que fuera que hizo que no llegasen a nacer, ni siquiera a crecer más allá de unas pocas semanas. Para los padres que los esperaban si existieron, existirán siempre.

Cuando se produce un aborto, sea bioquímico o sea en un momento más avanzado del embarazo, la situación se envuelve en un enorme silencio que puede llegar a ahogar a la mujer que ha sufrido la perdida. Algunas personas del entorno obvian lo que ha sucedido y otras simplemente tratan de consolar con comentarios poco afortunados restando importancia al hecho. No consuela que te digan que eran solo unas células o que tendrás mas hijos porque un hijo jamás sustituye a otro. Estos comentarios nada empáticos suelen hacer más profundo tu dolor.

Pocas veces se habla abiertamente y de forma respetuosa de la pérdida gestacional. Nadie quiere tratar este tema porque resulta muy doloroso, así que es mejor echar un montón de tierra encima a ver si con suerte se olvida o fingir que no pasó, que nunca existió ese embarazo y que no existe ninguna perdida que lamentar. La pérdida gestacional implica siempre sufrimiento, en todas las circunstancias. Así que debemos tenerlo en cuenta cuando alguien de nuestro entorno pasa por esta situación.

Y ahora sí, voy a contaros mi vivencia con el objetivo de que mi testimonio te ayude si te ves en esta misma situación o si tienes alguna mujer cercana en tu entorno que esté pasando por lo mismo.

Mi aborto bioquímico

Si sigues este blog con regularidad, sabrás que en marzo me fui de viaje fin de curso con mis alumnos a Lanzarote.  En el post Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo, ya lo contaba. Lo que no narré en ese post es que cuando me fui a las Islas Canarias ya estaba embarazada de pocas semanas, aunque lo desconocía.

Fue al volver a Madrid y contar los días desde mi anterior período que me di cuenta de que mi retraso era más largo de lo que pensaba. Y yo me notaba también extraña, intuía que podía estar embarazada de nuevo.

Estábamos embarazados

Hicimos la prueba a principios de semana santa, entre temerosos por llevarnos una nueva decepción y esperanzados por si esta vez resultaba ser un positivo. Para poneros en situación tengo que aclararos que llevamos buscando un embarazo desde hace ya más de año y medio. En ese tiempo nos habíamos hecho alguna que otra prueba cuando había tenido un retraso largo y todas hasta este momento habían dado negativo.

La prueba no dejaba lugar a dudas, era un positivo clarísimo. ¡Estábamos embarazadísimo! Según mis cálculos de aproximadamente 5-6 semanas.

No podíamos sentirnos más contentos y felices. Durante esos días no dejamos de sonreír y de planear el futuro. Tomé cita con mi ginecóloga, con la matrona, pensamos cómo nos íbamos a organizar en casa cuando llegase el peque, contamos las semanas y calculamos la fecha probable de parto. La maquinaria se puso en marcha sin apenas darnos cuenta. Nosotros estábamos preparados para recibir a un nuevo miembro en la familia y se había iniciado la cuenta atrás.

La ilusión se desvanece

Sin embargo, no siempre los embarazos llegan a buen puerto. Las estadísticas así lo dicen, aunque no consuela formar parte de una estadística. Nuestra felicidad se desvaneció como un espejismo y la alegría nos duró aproximadamente una semana. Lo vivimos con intensidad, con optimismo y con los cinco sentidos. Al menos durante unos días construimos un futuro en el que éramos cuatro.

Un par de días antes de tener la hemorragia note que manchaba un poco rosa, una pizca casi imperceptible y nada reseñable. Con el Vikingo, me había pasado algo parecido pero previo al momento en que tenía que bajarme el período. En este caso, la mini-mancha aparecía en un momento en el que ya no tiene sentido pensar en un sangrado de implantación.

La visita al hospital

 Estuve mosqueada un par de días, pero no parecía que la cosa avanzase, aunque la leve manchita no desaparecía. No obstante, el lunes, me levanté sangrando. En un principio parecía un pequeño sangrado, pero según fueron pasando las horas fui notando que aumentaba poco a poco. Me asusté, porque sabía lo que significaba.

Ese día era nuestro último día de vacaciones antes de volver al trabajo y teníamos planeado hacer una serie de gestiones en Madrid. Le pedí a Papá Idiota que me llevase a urgencias y que se fuese él con el peque a hacer los recados pendientes. Aceptó a regañadientes, pero me dejó en el hospital.

Estuve allí aproximadamente toda la mañana. En consulta me examinaron y me hicieron una ecografía, pero no fueron capaces de ver nada con claridad. No se veía el saco gestacional pero tampoco descartaban que estuviese ahí. Sí me confirmaron lo que ya sabía, que estaba embarazada.

La doctora que me atendió fue bastante cruda: “Estás embarazada, pero es posible que estés dejando de estarlo. Con toda probabilidad estás sufriendo un aborto bioquímico”. No se puede ser más directa.

Me aconsejo reposo absoluto y repetirme la prueba de embarazo una semana después. Por supuesto, no me explicó que era un embarazo bioquímico ni por qué se había producido. En urgencias no hay tiempo para eso, va todo muy rápido. Antes de darme cuenta ya estaba en la calle con mi nudo en el estómago esperando a que Papá Idiota pasase a buscarme.

¿Qué es un aborto bioquímico?

Es la primera pregunta que me hice y la búsqueda que puse en Google mientras esperaba. Durante esos días leí mucho sobre la cuestión para comprender lo que me había sucedido y porqué.

Un aborto bioquímico es un embarazo que termina prematuramente a las 5-6 semanas de gestación. Existe fecundación entre el óvulo y el espermatozoide y su implantación en el útero. La hormona Gonadotropina coriónica humana (HCG) empieza a segregarse en el momento de la implantación y es la responsable del positivo en la prueba de embarazo.

El problema es que a pesar de la implantación en el útero el desarrollo del embrión no prospera y al final es expulsado por el cuerpo. Este tipo de embarazo no suele dejar un registro ecográfico como me sucedió a mí, nunca llegan a verse porque su desarrollo se interrumpe antes. No obstante, eso no significa que no haya existido.

¿Por qué se produce?

Existen muchas razones, pero ninguna de ellas es concluyente. En internet puedes encontrar un gran número de páginas que repiten la misma información. Se supone que sobre estas causas existe un acuerdo y unos porcentajes, pero no son más que eso. En un porcentaje muy alto de los casos no se sabe porque se produjo el aborto bioquímico.

Te enumero algunas de las razones:

  1. El feto sufre alguna alteración del ADN. ¿Posibilidad de ser confirmado con análisis? Ninguna, porque ni siquiera el embrión es detectable en ecografía. Es un buen argumento para consolarnos de una perdida, pero poco más.

 

  1. La alteración genética del óvulo. Esta razón parece más convincente o al menos susceptible de ser probada con un examen de nuestra reserva ovárica. La calidad de los óvulos es fundamental para que el embarazo siga adelante, un óvulo de mala calidad puede contener alguna anomalía cromosómica, afectar al desarrollo del embrión y producir fallos de implantación que acaban en aborto.

 

  1. La alteración genética del espermatozoide. Esto se ha estudiado bastante menos pero cada vez tiene un papel más relevante. Ahora se cree que este tipo de alteraciones pueden provocar embriones con anomalías cromosómicas que al final no se desarrollan y terminan en aborto. Un estudio de la Universidad de Utah en EEUU investigó sobre los abortos espontáneos y llegó a la conclusión de que 1 de cada 5 estaban causados por anomalías genéticas del espermatozoide.

 

  1. El útero de la madre presenta alguna anomalía. Si es tu caso probablemente lo sepas desde hace tiempo porque se detecta en pruebas diagnósticas como la ecografía o la resonancia magnética.

 

  1. Alteraciones hormonales. Las alteraciones tiroideas son las más habituales. El hipotiroidismo encabeza el ranking de patologías susceptibles de provocar un aborto. La diabetes no controlada o diagnosticada también puede elevar las posibilidades de sufrir un aborto bioquímico. Otras patologías hormonales susceptibles de afectar al embarazo son la resistencia a la insulina y la insuficiencia de la fase lútea que está relacionada con el déficit de progesterona.

 

  1. El estilo de vida de la madre. Esta razón es como un cajón desastre en donde cabe absolutamente todo. Desde lo más básico como consumir o no café, causas relacionadas con el abuso de sustancias como el alcohol o el tabaco, hasta el estrés crónico.

 

  1. Causas ambientales. No están confirmadas porque no hay estudios epidemiológicos que analicen si la contaminación ambiental y la exposición a productos tóxicos están directamente relacionadas con el aborto bioquímico. No obstante, me parecía necesario incluirlas entre las causas ya que la comunidad científica empieza a alertar de los peligros de la infertilidad femenina y masculina por exposición a sustancias tóxicas como los disruptores endocrinos o los ftalatos.

La espera

Volvimos a casa abatidos, aunque con una mínima esperanza de que el embarazo siguiese adelante. Según fueron pasando las horas mi sangrado fue aumentando y yo me fui sintiendo peor física y anímicamente. Estuve sangrando aproximadamente una semana, creía que no acabaría nunca. Mi sangrado fue bastante abundante teniendo en cuenta que mis reglas son ligeras y suelen durarme entre 3 o 4 días. Además notaba mucho malestar en la parte baja del abdomen.

En el centro de salud me dieron la baja médica y me hicieron un nuevo test de orina que reveló que aún había presencia de hormona Gonadotropina coriónica humana (HCG), aunque ya debilitándose. A la semana repetimos la prueba de embarazo y salió negativa, lo que suponíamos.

En aquellos días que tuve que quedarme en casa en reposo pensé mucho en lo que me estaba sucediendo y el porqué. Observé y escuché a mi cuerpo y supe que estaba sufriendo un aborto.

Medité casi todos los días porque lo que más necesitaba en ese momento era fluir con lo que me estaba sucediendo y aceptarlo tal y como había llegado. No era el final que esperábamos, apenas era un principio, pero no servía de nada luchar contra ello o negar lo que era evidente.

¿Cómo me sentía?

Muy triste y decepcionada. Nos había costado más de un año quedarnos embarazados y teníamos que empezar otra vez de cero. Haberlo conseguido y haberlo perdido nos dejó hechos polvo. Supongo que habrá quién pensará que apenas estuvimos embarazados una semana que es muy poco tiempo para sufrir o para encariñarse con el truncado bebé. Siempre hay alguien que se permite el lujo de opinar gratuitamente.

Desde un punto de vista racional una puede interpretarlo así, al fin y al cabo, solo fue una semana. Desde el punto de vista emocional la cosa cambia. Es tu sentimiento y en esa montaña rusa de emociones hay mucho más que un embarazo de 6 semanas: hay ilusiones, expectativas, esperanzas, deseos…

Esto se muere al menos un poquito con ese bebé que ya no nacerá. Estuve durante muchas semanas muy triste, con una energía vital muy bajita. No podía evitar sentirme abatida y pensar que posiblemente fuese la última oportunidad de ser madre de nuevo.

Oigo de nuevo la voz de los opinólogos diciendo: “No, mujer. No seas catastrofista”. No, soy realista que no es lo mismo.

Mis problemas de fertilidad

Mi perspectiva se ensombrece cuando pienso en las pocas probabilidades de embarazo que tengo. En uno de los primeros post que escribí, No podrás tener hijos de forma natural, hablaba precisamente de mis problemas de fertilidad. Tengo baja reserva ovárica, así que la probabilidad de quedarme embarazada de forma natural es más bien escasa.

Acabo de cumplir 40 años. Si mi fertilidad con 35 años estaba mermada no me quiero imaginar cómo estará cinco años después. Sé que las perspectivas de ser madre de nuevo son cada vez más lejanas. Me entristece pensarlo, no obstante, no me rindo ni tiro la toalla. De hecho, mi ginecóloga aún no lo ha hecho.

Unas semanas después de mi aborto acudí a consulta con mi ginecóloga, esa primera cita que iba a ser sobre el embarazo sirvió para revisar que todo estaba en orden. Lo había expulsado todo y mi útero estaba limpio, incluso estaba volviendo a ovular, lo que era una gran noticia. Aunque mi ginecóloga sabe que tengo todos estos problemas, (me conoce desde hace muchos años) se mostró optimista. Ella me dijo algo a lo que me he agarrado todos estos meses y que mantiene nuestra esperanza: “Si has podido quedarte embarazada esta vez, es que puedes quedarte embarazada de nuevo aunque tu reserva ovárica esté mermada”.

Abortos de repetición

Otra cuestión que tratamos en la consulta es que posiblemente este no sea el único aborto bioquímico que haya sufrido. Le comenté que tenía esa sospecha desde hace tiempo porque ese tipo de sangrado, ya lo he experimentado antes. La diferencia es que el retraso había sido de unos pocos días y no me había realizado una prueba de embarazo que confirmase ese supuesto.

El aborto bioquímico puede confundirse a veces con un retraso en la menstruación. Cuando sufres un aborto la sangre es muy abundante y tiene un color rojo brillante que en nada se parece al de la menstruación habitual. Esa fue la razón de mis sospechas, ese sangrado diferente que he notado otras veces tras un retraso.

¿Se puede repetir el aborto en un futuro?

Sí, por desgracia. Este pasado mes de septiembre volví a tener un retraso de unos días y cuando bajo la regla tenía ese color rojo brillante característico y me duro como unos seis días. No lo he corroborado con una prueba de embarazo, pero viendo el sangrado no necesito más confirmación.

Tengo 40 años y eso significa que mi probabilidad de aborto se ha intensificado. Yo me siento joven y mejor que nunca. No obstante, mi reserva ovárica está disminuida y mi edad juega en mi contra. Soy parte de la estadística que indica que más de la tercera parte de mis embarazos acabarán en aborto. La probabilidad de aborto en mujeres de más de 40 años oscila entre un 51-75%, así que en este camino es posible que  si vuelvo a quedarme embarazada de nuevo sufra un aborto.

Mi decisión

Mi ginecóloga me ofreció la posibilidad de hacer un estudio de fertilidad y confirmar mis sospechas. También me sugirió que volviésemos a plantearnos pasar por una clínica de fertilidad e intentar una Fecundación In Vitro (FIV). Sin embargo, por el momento he decidido dejar el tema en suspenso y no forzar un embarazo. 

Por supuesto, esta es mi decisión personal que no tiene porque ser tu decisión. Se trata de un tema muy personal que cada una de nosotras vive de una forma diferente. Yo he decidido no someterme a una FIV para tener otro hijo porque personalmente no me compensa pasar por el proceso.

No quiero que mi vida gire en torno a un nuevo embarazo, me volvería loca si fuese así. No quiero obsesionarme con el tema y perder un tiempo precioso para disfrutar de mi familia. Una de las cosas que la vida me ha enseñado es que hay que fluir con nuestros pensamientos, con nuestros sentimientos y con nuestro ser, es la única forma de alcanzar el equilibrio.

Me encantaría tener otro hijo, por supuesto. Seguiremos intentándolo un tiempo, también. Pero no voy a dedicarle más tiempo y energías a comerme la cabeza con el futuro. Si tenemos otro hijo estupendo y si no lo tenemos también.

Deseaba ser madre y lo he sido. Ya conseguí mi propósito, es mucho más de lo que muchas parejas consiguen. Todo lo que venga a partir de entonces es un regalo, pero no es imprescindible para nosotros.  He decidido no sufrir por el hijo que no tengo o que no sé si llegará y he decidido invertir mi tiempo y mi energía en algo mucho más tangible y real, el hijo que sí tengo y que me necesita al 100% por y para él.

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15 comentarios en “Mi aborto bioquímico: el hijo que no nacerá”

  1. Hola Rosa, te entiendo perfectamente. Yo pasé por el dolor y la impotencia de sufrir dos abortos antes de tener a mi hija. Abortos espontáneos, bioquímicos, de repetición… toda esa terminología que aparece en los informes de Urgencias, y las temidas palabras “aquí no hay nada” tras semanas de reposo y hemorragias. Pero afortunadamente mi ginecóloga me sugirió hacerme unas pruebas hematológicas que descartaron cualquier anomalía, pero que hicieron que me sugirieran un tratamiento anticoagulante que fue lo que hizo que mi tercer embarazo fuese bien. No sé si eso lo habéis valorado vosotros. Si quieres escríbeme y te cuento cómo fue todo. ¡Mucho ánimo, guapa!

    • ¡Hola,Carmen!
      Siento que tuvieras que pasar por la misma experiencia por la que yo he pasado. Afortunadamente el aborto bioquímico quedó atrás cuando tuviste a tu hija. Sé que existen tratamientos, no obstante, no creo que sea un problema de coagulación porque con mi primer lo hubiesen detectado. Creo que de momento quiero esperar y ver como se desarrollan los acontecimientos. De todos modos, muchas gracias por tu apoyo y por contarme tu experiencia. Un beso enorme.

  2. A ver si ahora si me deja comentar….
    Yo lo perdí a las 16 semanas, pero ni es mas o menos que en cualquier otra fecha. Ni duele mas o menos. Duele y punto. Porque se desvanecen de golpe y porrazo las ilusiones y esperanzas.
    En mi caso deseo que llegue pronto mi tercer embarazo y salga todo bien, mientras tanto la esperanza crece.

    En tu caso sólo puedo decirte que animo y que me parece muy valiente enfrentarte a lo que sientes y mirar adelante de la forma en que lo has decidido hacer. Un abrazo.

    http://aureliaaprendeasermama.blogspot.com

    • ¡Hola, Aurelia!
      Siento mucho tu aborto a las 16 semanas, debió ser muy duro. Con las perdida se desvanecen muchas ilusiones y esperanzas. Espero que pronto se produzca ese tercer embarazo y que todo vaya muy bien. Nosotros también seguimos en la búsqueda. Mucho ánimo, mucha fuerza y aquí estamos para lo que necesites. Un beso enorme.

  3. Hola!
    He aprendido mucho leyéndote, no tenía idea de lo que era un aborto bioquímico, tiene que ser una experiencia horrible, todas esas ilusiones que te haces en unas semana se desvanecen, puedo imaginar cuanto dolor, yo no tengo hijos pero puedo imaginármelo. Yo tengo problemas de salud complicados y aunque no se parece a lo que has pasado es algo que tengo que luchar día a día y solo puedo darte muchos ánimos y enhorabuena por contarlo porque puedes ayudar a otras personas que han vivido lo mismo que tu.
    Un abrazo!

    • ¡Hola, guapa!
      La finalidad al contarlo es ayudar a otras madres que sufran un aborto bioquímico, que sepan que no están solas y que pasa más a menudo de lo que pensamos. La experiencia ha sido dura, no obstante, siento que me ha hecho más fuerte. Un abrazo.

  4. Hola,
    Reconforta en cierta manera saber que hay mujeres que pasan por lo mismo que tu. He leído este post con un nudo en el estómago pero estoy de acuerdo contigo en cada una de las palabras que dices. Hay que tener información sobre todo y saber que es algo mucho más común de lo que parece.
    Sinceramente pienso que si te quedaste de manera natural también podrías volver a quedarte sin pasar por una FIV. Al final estas cosas llegan cuando quieren llegar… cuanto más pasan los años y con todo lo que veo a mi alrededor entiendo que muchas mujeres hacen DE TODO para quedarse y no pasa y las que no hacen nada se quedan con un suspiro. No depende tantísimo de nosotras… Cuidarse, vida sana, menos estrés y si llega genial. Mucho ánimo te mando un abrazo super fuerte y te agradezco muchíismo este post!

    • ¡Hola, Lala!
      Me alegra mucho saber que mi relato te ha resultado útil y te ha reconfortado siempre teniendo en cuenta que el tema del aborto bioquímico es difícil. Estoy de acuerdo contigo en que no hay que forzar las cosas y que hay que dejarlas fluir. Entiendo que haya personas que no entenderán que no quiera someterme a una FIV pero es mi decisión. Y sí, vaya a tener otro hijo o no trato de cuidarme siempre. Un abrazo.

  5. ¡Hola!
    La verdad es que no tenía idea de lo que era un aborto bioquímico, he aprendido muchísimo leyéndote, que mal que muchas mujeres pasen por lo que vos pasaste, nunca he sido madre, pero también soy de la opinión que desde que se realiza la fecundación del óvulo ya hay una nueva vida, y es triste ilusionarse y que al final no resulte.
    Pero ánimo que para Dios no hay nada imposible y si él quiere que tengas otro bebé lo tendrás si no, pues no.
    Saludos

  6. Has sido muy valiente contando esta experiencia y vas a poder ayudar a mucha gente con ella.
    A veces las cosas pasan porque tienen que pasar, no hay que darle más vueltas, pero si es cierto, que nos deja un gran vacío.
    Haces bien tomándote la vida con esa filosofía, y si has de ser madre, lo serás de nuevo.
    B7s

  7. Me sorprende la frialdad con la que toman las cosas los médicos, como bien dices auqnue hayan sido semanas había mucha ilusión y expectativa en torno a esa pérdida y deberían ser más considerados a la hora de dar su diagnóstico, me parece bien la actitud que has decidido tomar todo con más calma te hará bien mantenerte tranquila.

  8. Hola bonita!
    Pasar por un aborto a de ser algo muy duro, tener lo que llevas tanto tiempo esperando y deseando y que de pronto se vaya, es para algo para lo que no se tienen palabras que decir, un gran abrazo y gracias por explicarlo tan bien porque lo desconocía

  9. ¡Hola!
    No soy madre ni he estado embarazada, aunque espero o ese es mi deseo poder ser madre algún día, así que ni me imagino lo que debe ser hacerte a la idea de que algo maravilloso está creándose dentro de ti y perderlo sin que puedas hacer nada para evitarlo.
    Conocía el término de aborto bioquímico, pero por tema de estudios, pero ni de lejos, como he dicho, conozco la carga emocional que hay detrás de ellos, por lo que agradezco enormemente que hayas decidido realizar este artículo, y te lo digo desde una visión como profesional de la salud (aunque diste mucho de la ginecología). Básicamente porque en su día estuve muy cansada de ver como se deshumanizaban casos como el tuyo. Es decir, y como bien dices, el hecho de que no haya nacido no quiere decir que no haya existido. Por no hablar del poco tacto que tienen algunos “profesionales”…
    Por otro lado, la decisión de tener un hijo o no, o tener o no más hijos, de valorar las opciones posibles como la FIV, creo que es algo súmamente personal.
    Me quedo además, con tu reflexión final, que para mí ha sido maravillosa. Centrar tus fuerzas, tus energías, tu vida en lo que tienes, tu hijo, no en lo que había podido ser o lo que te deparará el mañana.
    Besotes

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