UNA HIJA VEGETARIANA

una hija vegetariana

¡Una hija vegetariana! Mi madre, la mujer, no gana para disgustos. Además de criar una hija rebelde, independiente y cabezota, trajo al mundo una vegetariana convencida.

Sin embargo, no fue hasta hace poco tiempo que me di cuenta de que lo era, o dicho de otra manera, era vegetariana pero no lo sabía. ¿Es posible?

No me acosté una noche y me levanté al día siguiente siendo vegetariana, sino que fue un proceso lógico iniciado años atrás.

Desde niña ya apuntaba maneras porque nunca me gustó la carne y era una lucha constante convencerme para comerla. No me gustaba ni su aspecto, ni su olor, ni su sabor. El encontrarme un hueso o un trozo de nervio me horrorizaba. Por supuesto, me daban un asco horrible los chuletones y cortes cárnicos similares.

De adulta esto no cambió, sino que fue a peor, evitaba la carne de todas las maneras posibles. Me acostumbre rápido a ser la rara que siempre en cualquier comida o celebración pedía pescado.

Sin embargo, mi madre que es tan cabezona como yo y mi pareja, me insistían en que debía comer carne para estar bien nutrida, y por obligación la consumía de vez en cuando y lo más encubierta posible.

¿Y la comida basura? ¿No me digas que no te gustaban las hamburguesas de McDonald o del Burger King? Pues lamento decepcionarte, pero no.

Creo que la última hamburguesa de comida rápida que consumí fue a las trece años. Las probé, no me gustaron y me provocaron una indigestión. Razón de más, para no volver a consumirlas.

Como siempre me ha gustado leer, últimamente más ensayos que obras de ficción, no pude dejar sin terminar un libro que encontré en la biblioteca: Fast Food Nation de Eric Schlosser. Si no lo has leído te animo a hacerlo, cambiará tu visión de la realidad.

En esta obra se analiza de cerca la industria de la comida rápida en EEUU. Por cierto, industria que hace ya unos cuántos años nos colonizó a nivel global también a nosotros.

Tan relevante es esta publicación que unos años después se rodó un documental basado en ella. Os dejo un enlace a la versión subtitulada al castellano por si queréis echarle un vistazo.
Te va a sorprender y horrorizar a partes iguales.

 

Esta lectura marcó un antes y después, porque ya no pude volver a ver a la productos cárnicos con la mirada inocente de la ignorancia.

Sin embargo, el detonante que impulso gran parte de este cambio fue comprarme una panificadora…

¿Cómoooo?

Pues sí, pon una panificadora en tu vida y cambiará tu percepción del mundo.

Claro que antes de tomar esa decisión llegue a la conclusión de que el pan que nos venden es un sucedáneo del pan, es decir, se parece mucho al pan, pero cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia. Esta discusión da para mucho, así que la dejaremos pendiente para otro momento.

La panificadora fue un impulso para investigar nuevas posibilidades. Descubrí que se podía hacer pan con muchas harinas diferentes y comprendí que el pan que comíamos procedente de harinas refinadas alimentaba poco y engordaba mucho.

En paralelo, mi pareja comenzó a interesarse por la agricultura ecológica. Para entonces ya habíamos abandonado la ciudad y nos habíamos instalado en un pequeño pueblo de la sierra madrileña. Convirtió el patio en un improvisado huerto donde empezó a investigar y cultivar sus primeros tomates.

Una vez que pruebas un tomate plantado, criado y mimado por ti, ya no hay marcha atrás porque ya no querrás volver a llenarte el estómago con una tomate de supermercado que no sepa a nada.

Las abejas llegaron un poco después, cuando mi chico se formó en apicultura y consiguió el permiso para poner sus primeras colmenas. Actualmente tiene solo unas pocas pero espera poder ampliar su número en el futuro.

Pero lo más importante, ¡Tenemos miel esta temporada!

Con la perspectiva de querer ser padres buscamos mudarnos a una casa más grande. El embarazo y la mudanza llegaron casi a la vez. Elegimos una casa con terreno para tener un huerto que nos permitiese llegar algún día al autoconsumo.

Aún no lo hemos conseguido, pero estamos en el camino. Lo siguiente fue montar un invernadero, para alargar la temporada de hortalizas. De momento, estuvimos todo el otoño y parte del invierno comiendo las lechugas de nuestro huerto. ¡Nunca pensé que me entusiasmaría tanto una ensalada!

Con el embarazo mi preocupación por la alimentación fue en aumento, ya que me encontraba siempre muy fatigada. Me harté de leer libros y ver conferencias contrastando información y buscando formarme un criterio propio sobre el tema.

Al mismo tiempo, mi ginecóloga de toda la vida me hacía recomendaciones imposibles de seguir para mí: beber un litro de leche al día o consumir un gran número de lácteos. Deseché sus buenos consejos, porque cuantos más lácteos consumía más cansada estaba. Hoy sé que una dieta abundante en lácteos hace que disminuya la absorción del hierro. A esto hay que sumarle que no digiero nada bien la leche.

El tema de las proteínas también fue un importante caballo de batalla, porque aunque aumenté el número de proteína animal en mi dieta, mi hijo siguió siendo un CIR y hubo que inducirme el parto. Hoy sé que ese consejo fue desafortunado pero entonces no lo sabía. Por supuesto, que mi rechazo a la carne aumento todavía más si cabe.

Sin embargo, antes de que mi hijo naciese le plantee a mi pareja una idea que rondaba por mi cabeza desde hacía tiempo. Si no me gusta la carne y el pescado es mejor no comerlo por la cantidad de tóxicos que lleva, ¿Por qué no dar el paso y hacernos vegetarianos?

Y para mi sorpresa, se mostró conforme con la decisión, es más, la abrazó con alegría, porque era un paso que tarde o temprano estábamos abocados a dar por nuestro  estilo de vida. Acordamos esperar a que el bebé naciese para dar el paso definitivo.

Desde entonces llevamos una dieta ovo-lacto-vegetariana y tengo que decir que nunca me he sentido tan bien como siento ahora.

Así nació esta vegetariana que lo era ya desde mucho antes.

¿Y tú eres vegetariana? ¿Te lo has planteado alguna vez?

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22 comentarios en “UNA HIJA VEGETARIANA”

    • Entonces eres una de las mías, jeje. Si comer poco te va bien estupendo. Yo es que ya no aguantaba ni el pollo. Un abrazo y gracias por comentar.

    • ¿No me digas, Caro? Pues yo te animo, desde que soy vegetariana me siento mucho mejor. No echo de menos para nada la carne. También te digo que si vas a dar el paso poco a poco. Un beso guapa!

  1. Pero con un Uruguayo en casa es difícil, jejeje
    Simple mentor casa dia como menos carne… Y me sale natural!
    Me encanta el Nuevo blog, burn Trabajo! ?

    • Sí, la verdad es que lo tienes difícil, jejeje. Me alegra mucho que te guste el nuevo blog. Todavía quedan detalles por pulir pero ya con calma. Un beso enorme y gracias por pasarte por el blog.

  2. Hola Rosy, este artículo llegó justo en su momento, tú sabes que tengo un hijo adolescente y hace más de tres meses que no come carne y me preocupaba por el asunto de las proteínas que recomiendan para el crecimiento, así que espero contar contigo con tu experiencia me aconsejes que hacer, que darle. Un abrazo grande.

    • Pues nada, Vero yo te ayudo con lo que quieras. Voy a ir publicando información sobre el tema. Pero tranquila, las proteínas se pueden sacar de otros alimentos. ¿Toma lácteos y huevos? Si los toma por ahí tienes una buena fuente de proteína. Un beso enorme y gracias por comentar.

  3. No me vas a creer pero justo hoy mientras desayunaba estaba pensando como hacer un huerto en casa, para mi es enseñarles a mis hijas el ciclo de la vida, ademas de que a ellas la carne nunca les ha sido del todo agradable y yo malamente por instrucciones del médico me decía que le diera carne, pero nunca la han querido comer, su dieta es a base de frutas, semillas y verduras. Leer tu historia me encanto y sentí muy identificada, pero me quede con la duda, ¿que es la dieta ovo-lacto-vegetariana?

    Muchas felicidades por tu regreso!!!

    • Gabriela, me parece una idea estupenda lo del huerto. Mi peque con 16 meses coge los tomates de la mata y se los come tal cual. Lo van a disfrutar muchísimo. Por cierto, una dieta ovo-lacto-vegetariana es una dieta en la que se comen lácteos, huevos y miel. Si tus hijas los toman tienen la proteína cubierta. Muchísimas gracias por pasarte y comentar. Un beso enorme.

  4. Me ha encantado tu historia Rosa, porque al igual que tu, desde que recuerdo no me ha gustado la carne, incluso la comia porque me obligaban pero, yo soy feliz comiendo mariscos o pollo algunas veces, pero me encantan mas los vegetales.
    Aqui en el trabajo tambien se cultiva todo, ellos tienen una parcela solo para los vegetales, es muy raro lo que se compra en el supermercado y tenemos gallinas tambien, asi que todo es muy natural sin nada de preservantes ni quimicos. Por ese lado los niños comen saludable.
    Pero ahora que aumentado unos kilos he decido hacerme vegetariana, tambien me gustaria que explicaras que es eso de la dieta ovo-lacto-vegetariana.

    Besos.

    • Me parece una cosa estupenda que tengáis una parcela en la casa en la que se cultiven vegetales de forma natural. Es lo mejor porque la fruta y la verdura que compramos en el supermercado suelen tener muchos pesticidas. La dieta ovo-lacto-vegetariana es en la que se consumen además de vegetales, lácteos, huevos y miel. Aplaudo tu decisión de hacerte vegetariana, si necesitas algo ya sabes donde estoy. Un beso enorme.

    • ¡Muchas gracias, guapa! Yo creo que hacerse vegetariana es un proceso. Yo le dí muchas vueltas hasta que me lancé a ello y tampoco es algo rígido. Lo vas a ir viendo poco a poco. Eso sí, si necesitas algo no dudes en consultarme. Un abrazo y gracias por comentar.

  5. Mi querida, me ha encantado tu post. No soy vegetariana, pero tampoco soy amante de la carne. No como pollo ni ningún ave, no me gusta el jamón, ni las chuletas, ni casi nada. Pero claro, que sí comemos algunas cosas en la casa. Sin embargo, y respondiendo a tu pregunta, mi esposo y yo sí nos hemos planteado esta idea, la cosa es que ni sabemos por dónde empezar. Una vez, estuvimos más de un mes con la práctica de “tal día sin carne” y así se fueron sumando muchos días, pero como todo, fue perdiendo fuerza y lo dejamos.
    La verdad es que a mí me encantaría y si tú nos guías, sería perfecto. Gracias por este gran tema. Ya mismo me lo llevo para compartir.

    • Hola, Lédif! Muchas gracias por pasarte y comentar el post. Creo que empezar por limitar la carne o elegir que días de la semana no la vas a consumir es un buen comienzo. Imprescindible, estar convencida de que es lo que queréis. También es fundamental establecer por qué lo hacéis. Si esto está claro es mucho más fácil. De todos modos, yo os puedo ayudar y guiar en este proceso de cambio, que además debe ser poco a poco. Un beso enorme.

  6. Hola, Rosa! Increíble historia la tuya.

    La verdad es que yo soy de una zona de México donde la carne asada es lo que manda (casi todas mis vecinas tienen asador en el patio, con eso digo todo). Pero yo soy la rara… aunque te soy sincera que si me gustaba la carne, ahorita soy vegetariana pasando al veganismo. Quiero hacer mi propio huerto urbano y comer lo mejor posible. Si hay que cambiar muchos hábitos pero bien vale la pena. Qué lindo conocer a alguien que anda por las mismas ideas. Un abrazo!

    • ¡Qué alegría leerte y ver que estamos en la misma onda! Yo también soy la rara pero ya estoy acostumbrada. Creo que en un futuro también transitaré hacia el veganismo, lo entiendo como una evolución natural. Te animo a que hagas tu propio huerto, comer algo cultivado por uno mismo es de las cosas más maravillosas que existen. Un abrazo.

  7. Me encantaria dar el paso y un par de veces lo intente pero trataba de suplantar la carne con la soja y me desanimo todo el tema de toxicos y contaminacion de esta. Si encontrara la forma de armar un menu q pueda manejar me encantaria.

    • María Virginia, yo te animo a que des el paso. Yo la soja apenas la tomo, ya que la mayoría suele ser transgénica. Sin embargo, se puede ser vegetariano sin necesidad de consumir soja o consumiendo muy poca y siempre fermentada. Como veo que estáis muy interesadas en menús y cuestiones similares ya haré alguna entrada en el blog tratando este tema con más profundidad. Un abrazo.

  8. Hola!!
    Estoy contigo; es un proceso largo, que en cada persona evoluciona de forma diferente y a un ritmo y que no todo el mundo entiende. Pero lo cierto es que el tipo de alimentación importa. Yo intento huir de lo procesado, lo envasado y lo que dista mucho de ser ecológico, aunque no siempre sea fácil. Un abrazo!!

    • El entorno es el que más pegas te pone porque no acaban de entenderlo aunque yo no presto atención a ciertos comentarios. Por supuesto, que la alimentación es primordial, está relacionada con un gran número de cánceres. Nosotros hacemos el esfuerzo también de consumir productos naturales y ecológicos. Un beso enorme y gracias por comentar.

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