Alimenta a tus hijos con productos ecológicos

Alimenta a tus hijos con productos ecológicos
Alimenta a tus hijos con productos ecológicos

Alimenta a tus hijos con productos ecológicos, en el post de hoy te explicamos por qué es una buena idea.

Si prefieres escuchar a leer aquí tienes el Podcast del post 😉

Llevamos más de tres años consumiendo ecológico y cada vez nos sentimos más felices de haber tomado esta decisión. Nuestra salud ha mejorado y nos sentimos mucho mejor a nivel vital y energético. Lo decidimos cuando estaba embarazada porque nos preocupaba enormemente la salud de nuestro futuro hijo.

No fue un cambio drástico sino que fuimos haciendo pequeños cambios de forma paulatina. Se trata de un proceso en el que cada día vas tomando más conciencia de los costes sociales y medioambientales que se ocultan detrás de nuestras decisiones de consumo.

Pero, ¿qué son las productos ecológicos?, ¿tienen tantas ventajas como se dice? ¿Son mejores que los convencionales?

¿Qué son los productos ecológicos?

Haciendo una definición simple podemos catalogarlo como un alimento proveniente de la agricultura o ganadería ecológica.

El Codex Alimentarius (código de alimentación), el más alto organismo internacional en materia de normas de alimentación regulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO), ofrece la siguiente definición:  “la agricultura ecológica es un sistema holístico de gestión de la producción que evita el uso de fertilizantes químicos, pesticidas y organismos genéticamente modificados, reduce al mínimo la polución del aire, suelo y agua y logra un nivel óptimo de salud y productividad de las comunidades interdependientes de plantas, animales, y seres humanos“.

Si por algo destacan los productos ecológicos es porque en su producción no se usan sustancias químicas de SÍNTESIS: pesticidas, fertilizantes, agroquímicos o medicamentos. En este sistema de producción se respeta el ritmo de crecimiento de plantas y animales sin interferir en su desarrollo.

Por supuesto, están elaborados sin añadir sustancias artificiales como aditivos, colorantes, saborizantes o aromas de síntesis.

¿Tienen tantas ventajas como se dice? Rotundamente sí, por varias razones.

No llevan productos  tóxicos

Una de sus principales ventajas frente a los productos convencionales es que no llevan tóxicos en su composición. Por mucho de que traten de convencernos de que los pesticidas son inofensivos, no es cierto.  Una parte de esos agroquímicos empleados en la fumigación de los campos se queda impregnado en las frutas y verduras que consumimos y pasan a nuestro cuerpo.

Los más persistentes y peligrosos son los organoclorados y los organofosforados a los que pertenecen sustancias como el DDT, el endusulfán o el pentaclorofenol. Aunque insisten en que las dosis con las que se rocían los campos donde crecen las verduras son inocuas para el ser humano no existe una dosis de seguridad.

Hay estudios que demuestran que los pesticidas pueden provocar cánceres como la leucemia, insuficiencias cardiacas y problemas de aprendizaje entre otros trastornos graves.

Son más seguros para los niños

Los productos ecológicos no llevan en su composición ningún pesticida o agroquímico. Esto es muy importante para salvaguardar la salud de nuestros hijos y su futuro desarrollo. La American Public Health Association advierte que las sustancias químicas presentes en frutas y verduras suponen un gran riesgo para la salud de los niños.

Debemos tener en cuenta que el cuerpo de un niño está en desarrollo, que su sistema nervioso es muy vulnerable a determinadas sustancias que pueden dejar su impronta en él. Los niños son sensibles a las sustancias químicas, precisamente por ello, no deberíamos exponerles a ellas.

Se estima que los niños que viven cerca de explotaciones agrícolas convencionales están sobrexpuestos a la contaminación del aire, el agua, el polvo e incluso a la ropa de trabajo de sus padres si trabajan en la agricultura convencional.

No contienen transgénicos

En la agricultura ecológica no están autorizados los organismos genéticamente modificados. Si utilizamos el principio de precaución deberíamos evitar consumir este tipo de productos. No se ha demostrado que sean inofensivos ni para el ser humano ni para el medio ambiente. Razón de más para no ofrecerles a nuestros hijos productos que los contengan.

¿Cuáles son esos posibles efectos de los transgénicos? Aparición de nuevas alergias como ocurrió con el maíz transgénico de Starlink en 2000. Otro problema asociado a los transgénicos son las resistencias a los antibióticos. Se ha establecido una peligrosa relación de resistencia de algunas bacterias a determinados antibióticos como, por ejemplo, la Amoxicilina. No tendría mucha importancia si no fuera porque alguna de estas bacterias hacen enfermar al ser humano.

No contienen antibióticos

Para las familias que consumen carne o lácteos habitualmente el uso de antibióticos en la producción ganadera es un problema a tener en cuenta. Se cree que el 75% de los antibióticos usados en la Unión Europea son administrados a animales de granja a través del pienso y el agua. Estos antibióticos no han desaparecido cuando compramos el kilo de filetes en la carnicería y se desconocen sus posibles efectos sobre la salud humana.

En la ganadería ecológica están prohibidos el uso de antibióticos, los tranquilizantes y los tratamientos hormonales, hecho que beneficia la salud de los animales y de los consumidores.

Son más saludables

No insistiré más en la cuestión de lo que no tienen, sino en lo que sí ofrecen. Cuando tú cultivas un alimento en un suelo equilibrado, que ha sido abonado con fertilizantes naturales y que se corresponde con una variedad no estándar o modificada genéticamente, obtienes un alimento más nutritivo. Un alimento que contiene más vitaminas, como la vitamina C, más minerales esenciales como el calcio, el magnesio o el hierro, más antioxidantes, proteínas e hidratos de carbono.

María Dolores Raigón, Catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y el Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia y Presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, lleva años investigando sobre la calidad nutritiva de los alimentos ecológicos.

Sus resultados son concluyentes: los productos ecológicos tienen menos agua, mayor composición mineral y una concentración mayor de vitaminas y antioxidantes que los productos de la agricultura convencional.

Una investigación internacional elaborada por el Dr Leifert de la Universidad de Newcastle confirmó también que los productos ecológicos son más ricos en antioxidantes y fitoquímicos. ¿Cuál es la razón? Las plantas sintetizan antioxidantes como los polifenoles para defenderse de insectos y posibles amenazas. Una planta de agricultura convencional no necesita desarrollar ninguna de estas habilidades ya que el uso de plaguicidas hace el trabajo por ella.

Respetan el bienestar animal

La ganadería ecológica evita la manipulación de los animales de granja, es decir, no se les administran antibióticos, ni hormonas, ni se les insemina artificialmente. Se promueve el bienestar animal respetando el crecimiento natural de los animales. Su alimentación está basada en pastos naturales y forrajes ecológicos en los que no hay rastro de transgénicos o pesticidas.

Se busca que crezcan en un hábitat digno y en semi libertad huyendo del hacinamiento. Uno de los objetivos es acabar con el estrés de los animales para que crezcan sanos y con mejor salud.

Tienen una mayor calidad

La calidad de un alimento ecológico viene determinado por sus características de producción. Si cuidamos la semilla desde la siembra, si fertilizamos de forma natural y si esperamos al punto máximo de maduración, estamos dando preferencia a la calidad del producto frente a la cantidad.

Otra cuestión importante es que los productos ecológicos están sujetos a un gran control desde el inicio de la cadena hasta su distribución. Pasan controles constantemente y cuando se detecta en un producto ecológico residuos de productos químicos no se permite su comercialización con la etiqueta de ecológico.

Cuidan el medio ambiente

El respeto por el medio ambiente es una premisa fundamental en la agricultura ecológica siempre y cuando favorezca el consumo local y sostenible. Una explotación agrícola ecológica promueve el equilibrio y la regeneración de la tierra. Apuesta por los policultivos, tal y cómo se cultivaba hace más de 100 años, lo que redunda en un aumento de la biodiversidad.

Cuando optamos por un alimento ecológico ayudamos a disminuir la contaminación de la tierra, el agua y el aire ya que no se generan residuos contaminantes. Además preservamos semillas locales y distintas variedades que si no se protegen, por desgracia, desaparecerán irremediablemente.

Sí nos gustaría aclarar que no siempre estas condiciones se cumplen. Que un producto sea ecológico, aunque tenga el sello que lo califica como tal, no siempre significa que sea sostenible. En el post de Papá Idiota, Cómo no ser sostenible y los ideales, reflexionábamos sobre esta cuestión.

En ocasiones, ese alimento por muy ecológico que sea ha viajado miles de kilómetros o forma parte de una producción de monocultivos a gran escala en manos de multinacionales que se han sumado al carro de lo ecológico. Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos en la elección del producto y también tener en cuenta su huella de carbono o la contaminación que se ha generado en su producción. La mejor manera de controlar estos factores es recurriendo a agricultores o productores locales.

Una cuestión de compromiso

Esta es la razón más personal de todas. Para nosotros consumir productos ecológicos es más que una razón, es una cuestión de conciencia y de compromiso con el entorno y con nuestro estilo de vida.

Cada fertilizante o pesticida que no se vierte en la tierra es una ventana abierta a la esperanza y al futuro. Si envenenamos la tierra, el agua y el aire, más pronto que tarde enfermaremos.

Un mundo más ecológico es un mundo más limpio, más sano y más seguro para todos. Se trata de un beneficio que redunda en mi familia pero también en el mundo que heredarán mis hijos. También tiene consecuencias favorables en otras partes del mundo, la gran industria esquilma con total impunidad en otros lugares del planeta porque es más barato o porque no hay leyes que protejan a los trabajadores y el medio ambiente. Se trata, sencillamente, de un abuso del que no queremos formar parte.

¿Por qué los productos ecológicos son más caros?

¿Y por qué los productos convencionales son tan baratos? Esta es una pregunta que me he hecho muchas veces y a la que he buscado respuesta. Cuando compro un producto ecológico suelo pagar más que por un producto convencional. Una razón es la forma en que ha sido cultivado, no se trata de producción industrial sino de una producción controlada y limitada. Eso encarece el producto

Otra cuestión básica son los costes que no se suman. Cuando compro un kilo de tomates cultivados en china a un precio ridículo, no estoy pagando el coste medioambiental de producir ese tomate, ni los 1000 kilómetros que ha hecho hasta llegar a mi plato.

¿Quién lo paga? Lo pagamos todos a través de la contaminación y de fenómenos como el efecto invernadero. ¿Merece la pena? Rotundamente NO, pero como nos costó barato no nos importa que no sepa a tomate.

Ni tan baratos ni tan caros

Si consumes productos locales y de temporada no se encarece tanto lo lista de la compra. Por supuesto, cuanto más elaborado sea el producto ecológico más caro será, al igual que pasa con la producción convencional.

No tiene el mismo precio la carne picada en la carnicería que las hamburguesas preparadas, pues en ecológico pasa lo mismo. El tofu tiene un precio determinado, pero si compro un plato preparado que lleve tofu, el precio se encarece y mucho. ¿Merece la pena consumir productos precocinados? Supongo que te imaginas mi respuesta.

En realidad ni tan caros ni tan baratos. El invierno pasado el kilo de aguacates de agricultura convencional estaba en el supermercado de mi pueblo a 5,95 euros, se trataba de aguacates cultivados a miles de kilómetros, en concreto en Chile. En ese mismo momento nosotros estábamos pagando por un kilo de aguacates de producción ecológica cultivados en España unos 3 euros, exactamente la mitad de precio. Algo parecido nos ha sucedido con las naranjas, las hemos llegado a comprar al mismo precio que en el supermercado.

¿Dónde está el truco? En la distribución del producto, cuándo comprar y a quién. Pero si te parece lo dejamos para otro post que últimamente escribo post kilométricos.

En definitiva, es posible que no podamos consumir ecológico toda la familia por temas económicos, pero sería importante que priorizásemos el que nuestros hijos los consuman. Supone comprar, por ejemplo, la fruta de su merienda o las verduritas con las que harás una crema para su cena en ecológico.

Y si de ninguna manera me lo puedo permitir económicamente, puedes volver a la tierra y cultivar tus propias verduras, el proceso es más largo pero también tiene numerosos beneficios, no solo desde el punto de vista nutritivo también desde la perspectiva educativa y social.

Como afirma Vandana Shiva, “Trabajar con nuestras manos no es una degradación, es nuestra verdadera humanidad”.

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17 comentarios en “Alimenta a tus hijos con productos ecológicos

  1. Hola! La verdad es que entiendo a la perfección la inquietud por comer comida ecológica, te puedo indicar que en mi caso mi padre es agricultor y he vivido con hortalizas frescas toda mi vida, en su caso debe de echar productos químicos a los productos ya que si no los bichos se los comerían todos. Los productos ecológicos tienen un precio muy elevado por el proceso para el cuidado de que no tengan bichos pero de igual modo no es el mismo producto te digo por experiencia el que sale del agricultor al que llega después al punto de venta ya que después le echan muchas cosas para la conservación y eso es lo peor de todo.

  2. Yo compro siempre verduras y fruta ecologica de mi zona donde vivo ,creo que es muy saludable y no solo eso si no que ayudamos a los pequeños grangeros a salir adelante ,para mi no son caros ,cuando miramos en comida no se puede mirar el precio de lo que pagas por que estas pagando por un buen producto ,seguire usando productos ecologicos ,no solo para los niños si no para todos en casa

  3. Me lo he planteado no sabes cuántas veces. Una no sabe por dónde tirar. ¿Dónde los compro? ¿Cómo sé que verdaderamente no han usado pesticidas ni antibióticos? Soy consciente de que tengo que hacer este cambio y cuanto antes mejor pero no sé ni por dónde empezar…

  4. Hola! La verdad es que nada tiene que ver un producto ecológico a otro que no lo es, me ha llamado especialmente la atención lo que comentabas de los tomates, que da igual el precio que pagues, que aunque no se va a tomate, pues comprado tomate. La verdad es que se nota muchísimo la diferencia, y cuando hablamos de salud, aún más. Un post muy completo, muy interesante, me encanta.

  5. Existen muchos puntos a favor, en cuanto el consumo de productos ecológicos, es un hábito que está creciendo bastante, llevar una alimentación sana y balanceada, hoy día puede ser posible en toda la extencion de la palabra. Este abuso en el uso de productos químicos en las frutas y verduras con el paso del tiempo nos puede pasar la factura, debemos ser conscientes de la necesidad que existe en cuanto a la protección de nuestro medio ambiente y por ende la de nuestra salud y la de los seres más pequeños del hogar.

  6. Me parece super importante que no lleven pesticidas ni productos químicos los alimentos del día a día. Creo que el aumento tan grande de los casos de cáncer que se dan en la actualidad proviene precisamente del uso de tanto producto químico que nos comemos sin darnos cuenta. Sobre todo en la comida pre cocinada que lleva tantas mierdas y conservantes que no llegamos ni a saber que hay en cada envase…

  7. Hola guapa. Me ha gustado mucho tu post, es muy interesante y deberían de leerlo todas las mamás. El día que tenga hijos no dudaré en alimentarlos con productos ecológicos porque es lo mejor de lo mejor. Muchas gracias por toda la información que nos has aportado, ha sido de grandísima ayuda. Besos.

  8. Hola hermosa, fíjate que cuando en el super veo productos ecológicos me pongo de mala leche ya que creo que si el otro tipo de productos son tan malos directamente no deberían venderse o en vez de que estos fuesen más caros deberían ser más accesibles. No sé, al final me parece que hay mucho marketing en todo esto aunque es obvio que debemos comer sano y equilibrado además de alimentos de origen verdaderamente natural. Muakss

  9. no hay nada como los productos ecológicos pero es que son tan caros!!! sé que es invertir en salud y no deberia “doler” pagar por ello, pero… hay veces que la economía no permite que podamos doblar el presupuesto de la compra… besos!!

  10. Fantástico artículo 🙂 Da gusto leer este tipo de consejos. Ojalá nos demos cuenta pronto de lo importante que es todo este asunto y haya un cambio a nivel global. Pasito a pasito, seguro que vamos consiguiendo un mundo más verde. ¡Gracias por vuestro blog! Es estupendo.

  11. Es bueno saber que cada vez somos más los que buscamos lo ecológico, lo local, lo de temporada. Creo firmemente en que como consumidores tenemos poder de elección. Decidir que comprar, en este caso, que comer, es una decisión política. Me gusta pensar que estoy votando por ayudar al comercio local, al pequeño productor, al alimento más saludable y más lleno de nutrientes, al mejor trato animal. En resumidas, a un mundo más justo y compasivo, donde podamos convivir con la naturaleza sin dañarnos mutuamente. Gracias por exponerlo de forma clara en tu post 🙂

  12. Muchas gracias por el post y las aclaraciones. Yo la verdad es que todavía no he optado por ese tipo de producto pero creo que acabaré por escoger ese tipo de alimentos, además cada día que pasa abren nuevas tiendas y es más fácil encontrarlos.

  13. Conciencia ecológica, crianza consciente…. en el fondo hablamos de consciencia.

    Me ha encantado tu planteamiento y la forma en la que planteas las ventajas que aporta a nuestros pequeños.

    Gracias por un post excelente.

  14. Anda que no hay diferencia entre los productos de venta en super con los productos del huerto de mi padre! Ninguna comparación! Me estoy acordando de los tomates ¡Qué ricos! Qué rojos! Qué sabor! jiji

  15. La verdad es que a veces me planteo el consumo de productos ecológicos, sin embargo no termino de decidirme porque no se hasta que punto lo son de verdad.
    Mis padres plantan en su casa verduras de temporada y esas si son algo más ecológicas, no fumigan nunca y cuando no aparece la araña roja se llenan las plantas de pulgones, pero es que esto es así.
    Puedo disfrutar de sabores propios de las fresas, del tomate, del pepino o del calabacín y de ellos, en invierno, congelados o en conserva y ahora además consumo huevos de gallina de corral, alimentadas con productos naturales y, si, se nota la diferencia.

  16. En primer lugar decir que no soy consumidora habitual de productos ecológicos. Pero sí que últimamente voy tomando conciencia de ciertos temas y voy cambiando hábitos. Por ejemplo, he aprendido a leer los códigos de los huevos para no comprar los de gallinas enjauladas. Y también tengo un cuadrante con las frutas y verduras de temporada en mi zona para comprar en cada momento lo que te toca y que sean productos producción cercana. Poco a poco van cambiando las cosas en mi alimentación y consumo.
    Me ha gustado mucho el post 🙂

  17. En casa siempre hemos comido “lo que da la mata” mi padre y mis abuelos han sido agricultores, por algo se llama a Murcia “La huerta de Europa” pues cuando tenemos que comprar algo en un súper, ES HORRIBLE! No saben, no huelen, no alimentan… y la gente que no ha probado lo de verdad no se da cuenta, bien explicado, tanto que comparto ahora mismo 🙂

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