Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo

Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo
Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo

¿Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo? O en otras palabras ¿Debo destetar si voy a ausentarme durante unos días? Estas eran preguntas que me asaltaban poco antes de marcharme de viaje de trabajo el pasado mes de marzo.

Reflexionando sobre la cuestión me di cuenta de que no soy la única madre trabajadora que se ve obligada a viajar por cuestiones de trabajo y que sigue dando pecho a su hijo. Seguro que otras madres se han visto en la misma situación y han dudado entre destetar definitivamente o intentar mantener la lactancia a pesar de la separación.

También puede ocurrir que tengamos algún problema de salud y sea necesaria una intervención quirúrgica y una hospitalización. En ese caso, la lactancia se verá también interrumpida aunque no queremos y nuestro peque, tenga la edad que tenga, tendrá que adaptarse a la nueva situación.

En el post de hoy os daremos todas las claves para mantener la lactancia si es tu deseo a pesar de que tengas que ausentarte unos días. Veremos varias situaciones a las que nos podemos enfrentar y las distintas opciones que tenemos.

La situación previa

Es muy importante saber en qué momento vital nos encontramos nosotras y la edad de nuestro pequeño. No será lo mismo si acabamos de incorporarnos después del permiso por maternidad que si nuestro hijo ya ha cumplido los dos años. Tampoco es lo mismo si damos lactancia materna exclusiva o mixta. Son cuestiones que nos pueden ayudar a delimitar la situación de partida.

En mi caso, mi Vikingo va camino de los tres años y nuestra lactancia sigue principalmente por las noches ya que por el día apenas pide ya. Seguimos practicando colecho y él se sirve a su gusto durante la madrugada. Es una situación que a mí personalmente no me incómoda. Claro que de vez en cuando tiene una noche mala pero por lo general duerme toda la noche de seguido o se despierta un par de veces se engancha y vuelve a dormirse.

Se ha acostumbrado a dormirse en brazos de mamá y con su tetita, es un ritual para nosotros que fortalece nuestro vínculo afectivo. A veces nos da una sorpresa y se duerme solo, lo que me recuerda que cada vez se hace más mayor y que en un futuro ya podrá dormirse solo.

¿Es imprescindible la separación?

Esta es una pregunta que deberemos hacernos. Si van a operarnos y debo permanecer hospitalizada 5 días estará más que justificada mi ausencia y es muy probable que no sea negociable un aplazamiento.

Si es un viaje de trabajo me puedo plantear no viajar, siempre y cuando, tenga muy claro qué consecuencias tiene para mí esa decisión.

En otras palabras, si viajar es imprescindible para el desempeño de mi trabajo, mi remuneración o mi puesto dependen de ello me veré obligada a hacerlo. Si tu bebé es muy pequeño puedes tratar de pactar con tu empresa y aplazar unos meses los viajes. Habrá empresas en que esto sea posible y otras en las que no.

En mi situación no era obligatorio viajar, se trataba de un viaje de estudios de una semana de duración con el grupo de alumnos del que soy tutora. En un principio, cuando me propusieron el viaje mi primer impulso fue decir que no. Me horrorizaba la idea de separarme de mi pequeño y me preocupaba que se destetase de forma forzosa.

Se lo comenté a Papá Idiota siendo consciente de que era una locura. Sin embargo, él me animó, lo veía como una buena oportunidad de viajar a un sitio espectacular. Estaba convencido de que iba a vivir una experiencia enriquecedora desde el punto de vista personal y profesional. Además creía que me vendría muy bien desconectar de la rutina y tomar aire en la crianza.

Al final tomé la decisión de irme y entonces llegó la culpa.

Minimizar la culpa

Lo sé. Este es un post de lactancia. Pero como madre lactante que eres te habrás sentido culpable en más de una ocasión, o aún peor, te habrán hecho sentir culpable más de una vez.

Yo me sentía culpable por desear ir a ese viaje y tener que separarme de mi hijo. De haber podido me lo habría llevado conmigo pero no existía esa posibilidad. Estuve reflexionando sobre mi ambivalencia de sentimientos y llegué a la conclusión de que la culpabilidad no conduce a nada. No era imprescindible viajar pero tampoco debía sentirme culpable si me apetecía hacerlo o el viaje me resultaba atractivo.

Mi hijo no se quedaba solo, y desde luego, no lo abandonaba porque en unos días estaría de vuelta y podríamos recuperar el tiempo perdido. Su padre que es una persona perfectamente capaz iba a estar a su lado y se iba a ocupar de él.

Me pregunté si de haber sido hombre me habría hecho las mismas preguntas. ¿Me habría sentido culpable? ¿Me habría planteado no ir? Posiblemente no. Es más que probable que no se me hubiera pasado por la cabeza. Me habría ido sin preocuparme de nada convencido de que su madre cuidaría muy bien de él.

Así que si tienes que viajar que no te asalte la culpa. Eres un ser humano libre y estás ejerciendo tu liberad eso no te convierte en una mala madre o en una egoísta. En ocasiones, no es tu libertad es simplemente una obligación con la que debemos cumplir. La presión que las madres aguantamos en ocasiones puede ser insoportable,  así que ánimo.

Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar: antes del viaje

En función de los días que vayas a ausentarte y de la edad de tu pequeño tendrás diferentes opciones. Si tu bebé es muy pequeño y seguís con lactancia materna exclusiva es muy importante que prepares un banco de leche para él.

Para quién lo desconozca un banco de leche es una reserva de leche materna refrigerada con la finalidad de que a tu hijo no le falte alimento durante tu ausencia. Cuánto más pequeño sea el bebé o más tiempo estés fuera, más grande tendrá que ser el depósito.

Si sabes con antelación las fechas en las que vas a viajar o en las que vas a ser intervenida puedes planificar con antelación las extracciones y la cantidad estimada de leche materna que vas a depositar. Cuanto antes empieces a hacerte pequeñas extracciones y a crear tu propia reserva mucho mejor. Te dejo el enlace a un post de LactApp sobre cómo hacer un banco de leche casero por si necesitas algo más de información.

Otra cuestión importante es delimitar cómo le van a dar la leche materna a tu peque en tu ausencia. Si no quieres que utilicen biberón o él lo rechaza pueden intentar dársela en un vasito o incluso con jeringuilla si es muy bebé.

Yo valoré la posibilidad de crear o no un banco de leche y al final decidí no hacerlo. Tras más de dos años y medio mi producción es mínima, mi niño come absolutamente de todo y solo toma leche por las noches. Por supuesto, que me preocupaba que se destetase pero esa es una cuestión que abordaremos más tarde.

¿Meto el sacaleches en la maleta?

Pues depende del sacaleches y de tu relación con él.

Debido a los inicios que tuve con la lactancia, que ya relaté en el post Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, le he cogido bastante manía al sacaleches así que en ningún momento se me pasó por la cabeza llevármelo en la maleta.

Cuando aprendí a sacarme leche de forma manual ya no volví a utilizar más el sacaleches porque me parecía un engorro.Tenía pensado recurrir a la extracción manual si sentía que se hinchaban los pechos.

Ya cuando iba a la academia cuando preparaba las oposiciones lo hacía así. Me sacaba manualmente, lo refrigerábamos y se lo dábamos al día siguiente en biberón. Luego, cuando mi hijo ya no quiso más biberón el padre se lo daba en un vasito.

Ahora bien, si tu hijo es más pequeño o la teta es todavía su alimento principal, menos de 12 meses, si deberías llevar el sacaleches contigo de viaje. Si conoces la extracción manual y te va bien entonces no es necesario. 

También es importante estar muy atenta a la evolución de tus pechos ya que podrías sufrir una obstrucción o una mastitis. No te asustes, simplemente cuando notes que tienes los pechos hinchados intenta vaciarlos. Recuerda que no solo es útil para evitar complicaciones también si necesitamos mantener la producción.

Si tienes pensado sacarte leche y tienes donde refrigerarla en el hotel es buena idea que lleves también bolsitas y un rotulador para etiquetarla con su fecha de extracción. La leche puedes llevarla en la maleta y facturarla pero no olvides ponerla dentro de una nevera para mantener la cadena de frío.

Si te gotean los pechos es buena idea seguir utilizando discos de lactancia. Yo los usé durante bastantes meses cuando volví a trabajar en otoño de 2016. La verdad es que pasé un poco de vergüenza el día que estaba en clase con primero de la ESO y noté como en la camisa se formaba un redondel alrededor de los pezones. Lo arreglé poniéndome encima una chaqueta que por suerte tenía a mano.

No metí en la maleta ni sacaleches, ni discos de lactancia. Si compré una botella de agua en el aeropuerto que pensaba reutilizar para sacarme leche si fuera necesario. No lo fue. No noté absolutamente nada. Ni se me hincharon los pechos, ni sentí la necesidad de sacarme leche en ningún momento. Ni molestias, ni pinchazos, ni nada parecido.

Cómo fortalecer el vínculo con mi pequeño

Por supuesto, que las cuestiones prácticas son importantes pero a mí me preocupaba especialmente fortalecer el vínculo con mi pequeño antes de la separación y minimizar su sufrimiento.

Sabía que me echaría de menos porque nunca nos hemos separado y el vínculo que hemos establecido es muy poderoso. Teníamos un reto muy potente por delante, estar separados físicamente pero al mismo tiempo mantener el vínculo a pesar de la distancia. ¿Lo entendería? ¿Sería capaz de estar separada de él tanto tiempo?

Desde que mi hijo nació e incluso desde antes siempre le he explicado las cosas. Le he contado lo que pasaba y le anticipado los acontecimientos que he considerado que eran importantes para él. En esta ocasión era imprescindible hacerlo también.

Unos días antes del viaje allanamos el camino. Empezamos a contarle que mamá se marchaba por unos días, que mamá no iba a estar. Inmediatamente mi pequeño preguntaba, “¿Y Guille?”, “No, Guille se queda con papá”. La conversación se repitió varias veces, supongo que él no acababa de entender eso de que me iba.  Por supuesto, un niño tan pequeño no tiene noción del tiempo, así que hablarle de una semana, unos días o de mañana era difícil que lo entendiese.

Esos días previos a mi viaje no dejé de repetirle lo mucho que le quería a pesar de que no fuese a estar físicamente. Le decía que podríamos hablar por teléfono todos los días y que mamá se iba a acordar mucho de él.

Aunque tu bebé sea muy pequeño o creas que tu hijo es pequeño para entenderte no solo comunicamos con palabras, también con nuestro gesto, nuestra actitud o nuestro tono de voz. Así que cuéntaselo, hazle participe de la situación. Aunque no pueda comprenderlo todo, la comunicación no verbal es más del 70% de la comunicación.

El día del viaje

Aunque sientas mucha pena por tener que separarte de tu pequeño intenta aparentar cierta normalidad. Si no despedimos del niño llorando le estaremos transmitiendo nuestra inseguridad y nuestros miedos.

Es mucho más efectiva una despedida afectuosa en la que le recordemos el reencuentro en unos días. Por supuesto, que puedes besarlo, abrazarlo o ambas cosas pero siempre manteniendo la calma. Yo le dije muchas veces que le quería y le di muchísimos besos aunque en más de una ocasión tuve que contener las lagrimas.

La logística familiar

En tu ausencia habrá alguien que se ocupe de tu pequeño cuando no está en la guardería o en el colegio. Ya sea el padre, los abuelos o una tía los que se ocupen del niño es básico que mantengas una buena relación con ellos y que la comunicación sea fluida. Así te aseguras que todo está en correcta sintonía.

Para facilitar la logística en casa, ya que no disponemos de ninguna ayuda contamos con el apoyo de la hermana de Papá Idiota que se tomó vacaciones para venirse a casa durante mi viaje de trabajo. (Muchas gracias, Carmen 🙂 )Que ella pudiera recoger a Guille de la guardería y estar con él hasta que llegará su padre nos solucionaba mucho. Además tía y sobrino se adoran así que la ausencia de mamá también se hacía más llevadera.

Llegados a este punto tengo que decir que la confianza en Papá Idiota es absoluta. Si no hubiera estado convencida al 100% de ello no me hubiese marchado. Es un gran padre, perfectamente capacitado para cuidar del Vikingo y responder de todas su necesidades. Además padre e hijo mantienen una excelente relación desde siempre. Así que me fui muy tranquila y confiada.

El sistema de papá

Si tu peque es aún muy bebé está parte quizás no te sirva de mucho ahora pero sí en el futuro si necesitas volver a viajar.

Papá Idiota que es un genio ideó un sistema para que el Vikingo fuese más consciente del paso del tiempo y pudiese ir minimizando su ansiedad.

En un calendario que tenemos en la habitación señaló los días que mamá estaría fuera y el día de regreso. Se lo fuimos contando los días previos como una cuenta atrás. “Mamá se va esté día y vuelve este otro“. No teníamos muy claro si lo entendía o no pero lo miraba atentamente y lo repetía ante nuestras miradas. Papá Idiota había hecho dibujos y había pintado los días de colores para hacerlo más llamativo. El día de mi regreso se destacaba por encima de los otros con mayor colorido y un dibujo especial.

Durante mi viaje su padre todas las noches le ponía delante del calendario. Le hablaba de los días que faltaban para que volviese mamá y tachaban el día en el calendario. Él enseguida empezó a repetir “Mamá vuelve en unos días” y a pedir revisar el almanaque todos las noches. Papá le hacía dibujos, como el avión en el que volvería mamá o el volcán que mamá iba a visitar.

Desde el primer día señaló el día en que volvía mamá y lo repetía antes de irse a dormir, supongo que era la información que más le interesaba. Creemos que este método fue básico para reducir su ansiedad ya que la información estaba ordenada y era lo bastante clara para que él la entendiese.

De hecho, hoy seguimos tachando días en el calendario y anticipando lo que sucederá al día siguiente porque él nos lo ha pedido. Este es el sistema que nosotros hemos seguido y nos ha ido muy bien. Tan solo es un ejemplo, si encuentras otro método que sea también adecuado para tu peque perfecto.

Cómo gestionar las noches 

Lo principal mucha paciencia y empatía por parte de la persona que cuide de tu hijo en tu ausencia. Aunque regreses en unos días tu hijo es muy posible que no lo entienda. Cuánto más pequeño sea será más difícil que lo pueda llegar a comprender. Si empatizamos con su sentimiento será más fácil poder consolarle.

Nada sustituye a mamá pero su padre puede abrazarle, cantarle e intentar calmarle de la mejor forma que se le ocurra. Por supuesto que un niño llorando desconsolado crispa los nervios de cualquiera, por eso es el momento de respirar hondo y de ejercitar la paciencia.

La función del cuidador en ese momento es validar los sentimientos de vuestro peque, sostenerlo y acompañarlo en su malestar.

Te confieso que esta era la parte más difícil para nosotros porque, tal y como he comentado, mi peque siempre se ha dormido con mamá. Sabíamos que era un importante escollo que tanto Papá Idiota como yo temíamos. No nos equivocamos, por el día parecía estar entretenido con su padre y la tía pero al llegar la hora de dormir llamaba a mamá y a su tetita.

La primera noche fue la peor. Le costó dormirse sin su teta y se despertó a las dos de la mañana llorando y llamando a mamá. Estuvo un buen rato llorando en brazos de papá que con mucha paciencia le explicó que mamá volvería en unos días. El pobre señalaba el día de mi vuelta y decía llorando “Yo quiero esté”.

La situación se volvió a repetir un par de días más aunque ya de forma más suave. Siempre se despertaba a la misma hora y cada vez tardaba un poquito menos en volver a dormirse. Hasta que llegamos al día en que durmió toda la noche del tirón. No me lo podía creer cuando me lo contó Papá Idiota al día siguiente.

La comunicación con tu peque

¿Cuántas veces debería comunicarme con mi hijo al día? Pues depende. Me parece una cuestión muy personal que cada madre debería meditar o simplemente decidir en función de sus impulsos o necesidades. Habrá madres que necesitarán llamar a sus hijos cada dos horas y otras que preferirán no hacerlo para no desestabilizar a su pequeño.

Depende también de la edad de tu hijo, si es muy pequeño no será posible establecer un diálogo y si escucharte le produce un llanto inconsolable quizás pienses que es mejor no llamar. En cualquier caso, depende de ti, de la reacción de tu hijo y de las sensaciones que experimentes.

En mi caso, decidí muy a mi pesar solo comunicarme con él una vez al día y opté por no mandarle ni fotos ni vídeos. Si hubiera pensado en lo que yo necesitaba le hubiera llamado cada hora para preguntarle cómo estaba o solo por escuchar su voz.

Tomé esta decisión tras cierta reflexión y pensando en el bienestar del Vikingo. Me parecía innecesario y angustioso estar creándole una expectativa constante de que mamá está y no está al mismo tiempo. Su paz y su tranquilidad eran lo más importante, así que lo mejor para los dos fue destinar un rato todas las tardes para comunicarme con él.

Aprovechaba el regreso de las excursiones del día para llamar y charlar un ratito con él. Todos los días se puso al teléfono muy contento de escucharme y de hablar con mamá. Me contaba cosas y yo se las contaba a él. Aprovechaba ese rato para decirle que le quería y que mamá volvería en unos días. Me mandaba muchos besos y se volvía a jugar con sus coches como si nada. La verdad es que colgaba el teléfono de lo más tranquila.

Prepararlo para tu regreso

Tan importante como facilitar las cosas en tu ausencia es preparar a tu pequeño para tu regreso. Tenga la edad que tenga tu hijo, es fundamental que las personas a su cargo le recuerden que estás de regreso y que en pocas horas podrás estar con él. También puede recordárselo tú a través de una llamada telefónica o un audio de voz.

Nosotros lo teníamos fácil porque el día antes habló con mamá y Papá Idiota hizo los deberes. Mamá le explicó que volvía al día siguiente y que volveríamos a estar juntos. Papá por su parte, marcó con él el último día en el calendario y le explicó que al día siguiente llegaba mamá en avión.

Desde que se despertó al día siguiente no paraba de decir que mamá volvía a casa loco de contento. Cuando mi cuñada fue a buscarlo a la guardería decía que a buscar a mamá y no se quería ir a casa a merendar. Fue difícil convencerlo pero al final la tía lo consiguió. Estaba muy emocionado y no paraba de repetir que mamá volvía en avión y luego en autobús.

Ni que decir tiene que yo estaba deseando llegar y abrazar a mi pequeño. Cuando nos bajamos del autobús no paraba de buscarlo con la mirada porque estaba deseando abrazarlo y comérmelo a besos. El reencuentro fue espectacular. Nos besamos, nos abrazamos, nos reímos. Fue tal y como lo había imaginado.

De todos modos, también estaba preparada por si su reacción no era la que yo esperaba. A veces los niños no reaccionan como deseamos, puede ser que nos muestren cierto rechazo o que se queden impasibles. Eso no significa que no les importe o que ya no te quieran. Es una reacción infantil como otra cualquiera que si no estamos preparadas nos puede hacer mucho daño y que debemos relativizar e interpretar en su contexto.

¿Cómo retomo la lactancia?

Tras tu regreso tu pequeño lo más probable es que se acuerde de su teta y quiera volver a engancharse. Si es muy bebé es muy importante que le pongas al pecho lo antes posible y que hagas tomas de forma frecuente para que poco a poco la producción se restablezca.

Si has traído leche refrigerada que te has sacado en tu viaje de trabajo etiquétala y guárdala en el congelador porque quizás la necesites los próximos días ya que tus existencias de leche materna pueden estar bastante mermadas.

Aunque te parezca que no sale nada enseguida volverás a producir y si mantienes la lactancia a demanda en pocos días recuperaréis el equilibrio. También puede suceder que ahora que has vuelto se agarre a la teta y no se suelte y quiera teta a todas horas como si fuese un recién nacido. Deberemos tener paciencia porque en unos días la lactancia volverá a la normalidad y él ya no demandará tanto.

¿Se habrá destetado?

Uno de mis miedos y de los de cualquier madre lactante es que nuestro hijo se destete en nuestra ausencia. Si tu hijo rechaza el pecho no insistas y en un rato en que te sientas más relajada vuelve a intentarlo. Ofrece pero no obligues porque lo que consigues es agravar la situación. Mantén la calma y respira hondo.

Posiblemente sea una reacción fruto de la separación y en unas horas o unos días la situación vuelva a la normalidad. Busca momentos de complicidad con él en un lugar cómodo y cálido para los dos. Haced algo divertido juntos como bañaros o leer cuentos en la cama, es muy posible que en el momento más insospechado vuelva a pedir teta.

Yo temía que al regresar no quisiera teta nunca más. Sin embargo, en nuestro caso, mi Vikingo pidió teta al rato de llegar a casa. Empezó mamando en seco porque no salía absolutamente nada aunque a mí no me hacía daño. Por la noche volvió a engancharse para dormirse y varias veces durante la madrugada. No sé cuánto tiempo he tardado en volver a producir, pero mi leche ha vuelto y ya no mama en seco.

En pocos días hemos vuelto a la situación anterior, es decir, como si nunca me hubiese ido. Esto  me ha hecho muy feliz porque yo no quería que nuestra lactancia se acabase aún aunque estaba mentalizada de que podía suceder. 

Si has llegado al final del post doy las gracias por ello, cada día me alargo más. Espero haberte ayudado y sobre todo haberte mostrado que es posible mantener la lactancia a pesar de una separación forzosa madre e hijo. Lo importante es estar informada y tomar la decisión que tú consideres la más adecuada para vosotros desde la calma y la serenidad. Las separaciones no son fáciles pero son un camino de aprendizaje.

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10 comentarios en “Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo

  1. hola guapa, es un post super instructivo e interesante, nunca me habia planteado esto, si trabajas y te toca viajar como dar la lantancia, es verdad, es un problema, esta genial que instruyas a las mamis como pueden hacerlo.

  2. Hola. Si hay que viajar, hay que seguir tus consejos al pie de la letra. Seguir extrayendo leche para poder seguir con la lactancia a la vuelta, despedirse del peque sin llorar y mantener una comunicación diaria. Gracias por tus consejos.

  3. Hola! esta situación es algo que no se ha planteado nunca en mi familia ni en gente cercana a mi. Por tanto, desconocía todo lo que conlleva la separación y el tema de la lactancia en esa situación ya que, aunque si se han dado ausencias, no han sido tan prolongadas y siempre nos las hemos apañado para mantener a los peques ocupados mientras mamá volvía. Me quedo con la sensación de haber aprendido bastante sobre algo que no conocía y que no dudaré en recomendar. Besos!

  4. Tus post siempre me parecen interesante aunque admito que en mi caso son poco utiles porque no tengo hijos pero sin duda puedo hacerle estas recomendaciones a mis amigas que si son mamas. Gracias por la información =)

  5. Muy interesante y completa tu entrada.
    Cuando una mamá tiene que salir de viaje con un bebé tan chiquito, saltan todas sus alarmas!!! En ese caso, le has dado todas las claves para hacerlo de la mejor manera posible.

    Sobre todo, me ha emocionado ver que hablaste con tu bebé para contarle que salías de viaje. Por mi experiencia, sé que el bebé entiende mucho más de lo que pensamos. No es sólo un cuerpo físico, tiene también un alma y quizá sea ella, la que retenga mucha más información de la que pensamos que le llega. Además me baso en mis vivencias de la infancia para saber que un bebé nos entiende cuando le hablamos e incluso entiende las conversaciones que se dan a su alrededor, sobre todo entre sus padres, que son quienes más tiempo pasan con él. Todo esto lo he contado en mi libro “Conexiones de amor”, además de otras muchas cosas relacionadas con la maternidad (si algún día lo lees, me encantará saberlo).

    Te felicito por esta entrada tan detallada y por tener tan en cuenta el mundo emocional de tu bebé!!
    A veces se nos olvida esa parte.
    Un fuerte abrazo,

    Mónica

  6. Un post muy interesante…
    Soy psicoterapeuta y me encuentro en consulta muchas mamis recientes llenas de miedos. Con la info de tu post seguro que les vas a ayudar a tener un miedo menos

    Muchas gracias!!

  7. Como siempre, una entrada llena de utilidad. Definitivamente es para compartir con otras mamás. Además, ha sido muy agradable de leer, la historia me tuvo enganchada todo el tiempo. Ya quería ver qué pasaba a tu regreso 😉 Me ha gustado mucho que desde el principio hablaste de la culpa. Aunque no hablemos mucho de ella, es un motor frecuente de muchas de nuestras acciones, y es un elemento que se debe tener en cuenta tanto para tomar una decisión, como para disfrutar la decisión que se tome.

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