Cómo NO ser sostenible y los ideales

como no ser sostenible y los ideales
Cómo no ser sostenible y los ideales

Hoy quiero expresar mi opinión sobre lo que NO es ser sostenible y los ideales. Lo eco, lo verde, lo sostenible está de moda. Y podrán encontrar en Internet y en revistas más o menos especializadas mil y una recomendaciones sobre cómo ser sostenible. Pues bien, voy a contar lo que para mí es incompatible con ello.

Primero quiero hacer una pequeña aclaración sobre los ideales. La palabra ideal está triste. Se la desprecia, se la infravalora, se la utiliza con frivolidad y vacuidad también en los medios y en la calle (no digamos en Internet). En este uso coloquial del concepto es sinónimo de perfección, de que algo encaja con otra cosa o incluso de que está de moda. Pero ésta es una utilización del término muy pobre, cuando en realidad es una palabra que tiene mucha fuerza.

Ideal proviene de idea (¿recuerdan el Instituto? Griegos, Platón, ideas, eidos). En este sentido no es solo perfección, es algo tan perfecto que está más allá y que no puede alcanzarse. Su perfección es tal que jamás podremos llegar a ella, no podremos formar parte de un ideal, tan solo buscarlo.

Pues bien, para mí eso es la sostenibilidad. Algo que por mucho que busquemos y trabajemos, no alcanzaremos jamás. ¿Quiere esto decir que debemos abandonarlo?

Para nada, este es el principal motivo por el que hay que buscarlo. Ya en el siglo XX, Herbert Marcusse defendía en El hombre unidimensional la necesidad de ideales. La sociedad capitalista industrializada acaba con el ideal, pues es el principio de la superación, es la opción para que todo pueda ser puesto en duda.

Solo con la imaginación y los ideales seremos capaces de superar las barreras impuestas desde fuera, cuestionando y criticando aquello que se nos presenta como un hecho y como una verdad absoluta.

Si la sostenibilidad es un ideal, actuemos en torno a ella como tal. Como un bien inalcanzable pero en torno al cual van a girar nuestras acciones del día a día, aún sabiendo que no llegaremos a su perfección jamás.

Si aún has seguido leyendo (dudo que sea así, después de hablar de filósofos en el siglo XXI, ¡qué locura!), ahora voy a enumerar lo que yo creo que son LAS 7 PAUTAS PRINCIPALES para quien se quiera replantear algunas cosas si de verdad quieren llevar una vida sostenible (y sin salir de casa):

1. Comprar comida ecológica de lejos.

La conciencia ecológica es muy recomendable. Pero no es una moda ni un interés propio, es una mentalidad.

Comer ecológico es muy recomendable, para mí, es necesario, pero comerte unos aguacates ecológicos de vienen de Perú y compras en el supermercado, es comida ecológica pero no sostenible. La huella que generan la gran producción (no vamos a comprar aguacates al pequeño productor peruano, eso es imposible), el transporte y la distribución causan más daño al planeta en el que ustedes viven que comer los aguacates llenos de plaguicidas que venden en la esquina.

Por favor, ecológico sí, pero de temporada y de cercanía.

2. Comprar comida ecológica o no ecológica y tirarla.

Este punto va de la mano con el anterior. Ser ecológico y sano son dos pilares sobre los que se mueven las tendencias más cursis de este momento.

Pero comprar para tirar es tan absurdo como poco sostenible.

Se cree que en Europa tiramos la mitad de la comida que compramos. A los agricultores se les piden grandes cantidades de producción que tienen que abonar y cuidar con productos de síntesis química terribles para nuestra salud. Y después lo tiramos a la basura.

¿No es esto un desastre poco sostenible? Intentemos no participar en ello.

cómo no ser sostenible
Cómo no ser sostenible

3. Dejarse las luces encendidas

Tan sencillo como eso. Ni de bajo consumo ni nada, apaguemos las luces innecesarias.

No sirve de nada tener una casa inteligente y luego desperdiciar energía. Si pagásemos realmente lo que cuesta la energía eléctrica más lo que le cuesta al planeta, no podríamos pagar la factura. Nos sirve también para electrodomésticos, tecnología, energía térmica, etc. Esta reflexión no tiene nada que ver con las compañías eléctricas, que hacen su guerra de otra forma.

Es, otra vez, huella ecológica que dejamos a nuestro paso.

4. Gastar papel

Se parece mucho al punto anterior, pero aquí quiero introducir un matiz. Somos muchos los que tenemos nuestra cocina como una planta de reciclaje, dividida en secciones, de colores o no, apartados para el papel, etc. Pero lo siento, vuelvo a ser mensajero de malas noticias. Su mente de occidental consumista no podrá dormir tranquila aún.

Porque además de reciclar, debe dejar de consumir tanto papel.

Notas en papel blanco, folios y folios para que el niño haga garabatos, apuntes, cuadernos sin terminar…No se trata solo de reciclar sino, una vez más, de malgastar. Los expertos en reciclaje hablan siempre de que es más importante reutilizar que reciclar. Evitamos procesos intermedios necesarios para volver a utilizar esos desechos reciclados que vuelven a ser poco sostenibles.

Claro que es bueno reciclar, pero mejor es reutilizar.

5. Gastar sin medida

Hay una relación directa entre el dinero del que disponemos y lo que gastamos.

Nos han hecho creer que esto es así, que somos incapaces de pensar de otra forma. Parece imposible que una persona con grandes ingresos no gaste grandes cantidades de dinero. Claro que todos queremos tener mucho dinero y vivir mejor pero, ¿de verdad es necesario? Gastar dinero significa consumir, producir, tirar, desperdiciar. Y todos, aún con pocos ingresos, lo hacemos.

No necesitas tantas cosas, disfruta de lo que tienes, reutiliza, piensa en dar una segunda vida a las cosas, que además de sostenible, es divertido.

6. Sobre compras para bebés

No hay seres más tontos sobre la tierra que unos futuros padres a punto de tener a su primer hijo.

En ese momento te pueden vender hasta un saco de arena en el desierto si te dicen que es para el bien de tu hijo, que así se criará más sano, que así será el más listo de la clase o que tendrá un desarrollo cognitivo puntero.

NO COMPREN.

Cuando un bebé nace solo necesita la teta de su mamá y un papá que dé apoyo logístico (sí, hablo de familias tradicionales, háganlo extrapolable a lo que quieran). Cuna, carrito, habitación Montessori, sonajero de Peppa Pig, la máquina desinfectante de los biberones último modelo y el aparatito para controlar las pulsaciones del bebé pueden esperar (algunas eternamente).

Nosotros (que aunque no lo parezca somos humanos) también picamos en algunas cosas, pero en general hemos esperado a echar de menos algo para comprarlo.

Comprar por necesidad SÍ es sostenible, por capricho o porque lo diga la abuela NO:

“¿cómo vas a ir al hospital sin haber comprado ya pijamas, sábanas para la cuna, juego entero de baño, paquetes de pañales, manoplas y patuquitos?” Algunas cosas jamás se las pones.

7. Bajar el ritmo

Sí, esto también es sostenible.

Tengo un amigo que dice que con una cerveza a la sombra de un pino, se le olvida si es rico o pobre.

Igual no necesitamos nada más y seremos mucho más felices contemplando lo que nos rodea. Lo demás es estrés, consumo, preocupaciones y crearnos más necesidades de las que ya tenemos.

Ábranse una cerveza (una sin alcohol también vale) y miren alrededor, verán como son más ricos de lo que pensaban.

Una cerveza y los ideales
Una cerveza y los ideales

Y de regalo, retomando la importancia de los ideales, unos breves versos del gran Eduardo Galeano:

Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se corre diez pasos más para allá.
Por mucho que camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la Utopía?
Para eso sirve: para caminar.

Papá Idiota 

¿ Y tú que opinas? ¿Añadirías algún punto más a la lista?

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir mi ebook gratuito Guía de Crianza Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad Mujeres y Madres Sostenibles. Queremos conocerte y que te unas a nosotras. ¿Estás preparada para cambiar el mundo? 🙂

Estos post te pueden interesar

24 comentarios en “Cómo NO ser sostenible y los ideales

  1. El primer punto que planteas en la lista es el que más me ha llamado la atención. Yo intento respetar la naturaleza y nuestro planeta todo lo posible, ya que como dice la famosa frase, nuestro mundo es el legado que nos dejan nuestros hijos.
    Por ello me ha llamado mucho la atención el tema de la comida ecológica. Siempre intento comprar productos que no sean agresivos con el medio ambiente ni con los animales, y el punto de sostenibilidad pocas veces lo he visto como lo planteas tú a pesar de que lo comparta. Porque yo pienso que hay que apoyar el producto español (vivo en España, si estoy en Francia apoyaré el producto francés) y el producto local, haciendo que ello vaya de la mano de una mayor sostenibilidad que si compras algo ecológico pero procedente de la otra punta del mundo.
    Tu artículo me ha hecho reflexionar.
    Saludos y enhorabuena por la publicación.

    • ¡Hola, guapa!
      Creo que no te ha quedado muy claro lo que queríamos decir 😉 Precisamente lo que defendemos en el post es que compremos comida local y de cercanía. Por mucho que sean ecológicos unos aguacates si vienen de un lugar que está a más de 1000 km, no es sostenible. Por lo demás, me alegro enormemente de que te haya hecho reflexiona.
      Un abrazo.

  2. hoal, me parece un post para leerlo y reelerlo y reflexionarlo, hay puntos en los q estoy de acuerdo y otros q opino diferente¡¡¡ creo q todos hemos pecado de ir de ecologistas por moda, yo gracias a Dios vivo en un pueblo tengo un huertecito y no compro ecologicos de fuera d emi pais, de hecho como tomates plantados por mi madre, zanahoria, amo mi pueblo, su trnaquilida, e intento reducir al maximo el consumo, pero a veces es complicado¡¡¡ las luces apagads eso es una lñucha diaria con mi familia, y lo de los bebes eso lov eo muy complicado la ilusión te ciega y compre cosas q no utilice espero haber aprendido y en mi segunda vez hacer lo mejor¡¡ todo es poquito a poco concierciarnos, el consumismo lo tenemos ta asumido q aveces desprederse de el es tan dificil¡¡el ultimo punto ese es el mejor con nada solo un atardecer en el campo y alguine cerca para charlar eso si es vida¡¡¡¡¡ un saludo y gracias por el post

    • ¡Hola, Vanessa!
      Estoy contigo en que no hay nada mejor que el producto local y de cercanía y si encima es cultivado por alguien de la familia es aún mejor. Y claro, que sí, lo más importante de la vida es un buen paisaje, una buena cerveza y una buena conversación.
      Un abrazo.

  3. Hola Rosa.

    Me ha parecido un artículo en donde a pesar de que hablas de conceptos filosóficos e ideales que parecen lejanos, lo has llevado a lo terrenal, al día a día, y me parece estupendo. Esas pautas de las que hablas me parecen muy acertadas. Así podemos dejar de no ser sostenibles y pasar a construir un mundo mejor.

    Yo sigo muchas de esas 7 pautas que expones: intento comprar productos eco de productores locales, apagar las luces siempre que no sean necesario, de hecho tengo muchas velas para iluminar los pasos y no tener que encender la luz, e intento siempre tomar las notas con el movil para consumir el mínimo papel posible.

    También suelo reciclar botes de cristal o botellas que pinto y utilizo como jarrones, portavelas u objetos decorativos. Y mil cosas de ese tipo.

    Son pequeñas medidas que pueden ayudar a tener mayor conciencia ecológica. Estupendo post! Saludos 😉

  4. Hola Rosa,
    Comparto con Pilar el que ha sido un artículo en el que hablas de conceptos filosóficos pero lo has sabido llevar al día a día para que el lector lo entienda mejor.
    La comida ecológica que me gusta consumirla siempre que puedo, lo que hago es comprar en mercado locales de agricultores locales. En casa con el tema de la luz, intentamos ser lo más ecológicos posibles, siempre que se pueda aprovechar la luz del día se abren ventanas y se corren cortinas, nada de dejar luces encendidas por qué si, sino la estás usando. Somos de las que revisamos mil veces la casa y controlamos todo esté apagado.
    El tema de gastar papel, hacemos mucho lo de reciclar y reutilizar, por ejemplo en el lugar donde trabajo, que se imprimen grandes cantidades de fotocopias, muchas veces salen a disgustos y esos folios se aprovechan para cualquier otra actividad de la empresa y se le saca mucho partido, se evita tirar. En casa, hacemos igual. Hace años cuando acabé la carrera hice una limpieza de apuntes, pero si cogí folios que solo tenían apuntes por una cara y la otra parte se está aprovechando aun!
    En gastar sin medida, ahí sinceramente no soy yo muy “sostenible”, es cierto que a veces gastos en cosas quizás innecesarias o me permito un par de buenos caprichos, pero también pienso que solo tenemos una vida y que si un día me apetece algo no voy a decir que no, ahí soy bastante más flexible, pero si mi madre leyera este post, te daría un súper aplauso en este punto y estaría repitiéndomelo todo el santo día.
    En cuanto a las compras del bebé, todo se basa en el marketing y en parecer que es necesario para que piques y cada vez compres más, como todavía no soy madre no sé como me enfrentaría ante esta situación, pero creo que lo del aparatito para controlar las pulsaciones del bebé es demasiado, pero hablo desde mi punto de vista, algunas madres lo verán totalmente necesario.
    Y bajar el ritmo también es necesario como todo en la vida, cuando llega el fin de semana hay que desconectar de todo y simplemente disfrutar. Un beso

    • ¡Hola, Lidia!
      Lo importante es que cada uno ponga su granito de arena para construir un mundo mejor. Una vez que te conciencias ya no quieres ni puedes dar marcha atrás. Cuando alguien me pregunta qué por dónde empezar siempre le digo que por bajar el ritmo y disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Un abrazo.

  5. Hola Rosa!!! Si que es verdad, que a veces queremos ser sostenibles y no somos muy coherentes con lo que hacemos… En el primer punto, que nos dejas, ya es todo un ejemplo de cómo no ser sostenible, si compras alimentos ecológicos de la otra punta del mundo, teniendo en tu mismo país o barrio, gente que se dedica a ello. Al igual que tirar comida en exceso, (esto ya se ve a diario en los supermercados, que compran género fresco, sólo para llenar el mostrador hasta última hora de la tarde, para que no se vea vacío y al final de la jornada tiran el pescado o lo guardan para el siguiente día, que ya no está tan fresco).

    En general siempre podemos hacer buenos gestos, en cada uno de los puntos que aquí nos dejas… Tanto como para reutilizar los papeles, como para no comprar cosas absurdas e incluso donar ropa que ya no te sirva a gente que la pueda necesitar. Muchas gracias por el post reflexivo que nos dejas hoy… Bss.

    • ¡Hola, Ana!
      Me alegra mucho que te haya gustado y haya suscitado tu reflexión. A veces la coherencia se alcanza solo aplicando el sentido común como con el ejemplo de la comida ecológica del otro lado del planeta. No es coherente ni sostenible por muy eco que sea. No siempre ambas cosas van de la mano. Lo que comentas de lo supermercado es una práctica de derroche que por desgracias es más habitual de lo que pensamos. Yo trabajé en un supermercado muy pijo cuando era estudiante y cuando daban las 10 de la noche se tiraba a la basura todo el género que caducaba al día siguiente. Una pena, cuando hay tanta gente pasando hambre. Un abrazo.

  6. Sí, he seguido leyendo ¡¡Jijijijij!!
    Me hace gracias cuando se cree que la conciencia ecológica es una moda muy recomendable. Pues fíjate que yo la he vivido desde que tengo uso de razón. En mi casa siempre ha habido huerto y hemos tenido animales, por lo que todo la mayoría de nuestros alimentos eran ecológicos, lo único es que antes no se definían así.
    Por otro lado, como hija de empresario que soy, hay que ayudar al pequeño comerciante, por lo que estoy contigo cuando dices que sea ecológico, de temporada y de cercanía.
    En mi casa nos educaron para no tirar nada, siempre se puede reutilizar las cosas. ¡No se tira!
    El tema de las luces es uno de los más importantes en casa. Se utilizan bombilla de bajo consumo y la necesaria, no más. Y para el jardín luces solares, que se recargan por el día y por la noche se encienden. Y para el salón tenemos una en la mesa que es así, por las mañana la saco a la ventana para que se recarge y por la noche la enciendo en la mesita que hay junto al sofá.
    Desde que nos vinimos a vivir al pueblo, hemos reciclado, incluso hay gente que se ha reído de nosotros y con los años, ha empezado a reciclar.
    Como te he comentado antes, al ser hija de empresario he aprendido a saber ahorrar, pero en el otro extremo temes a Monsieur Accidents, y hemos tenido que llegar a un término medio, aunque yo sigo siendo menos gastona que el ahorrador.
    Y en cuanto a bajar el ritmo, estoy contigo en que también es sostenible. Sigo la filosofía de tu amigo, yo con una limonada (hecha por mí) en mi jardín leyendo un libro soy feliz.
    Un buen post para hacernos reflexionar.
    Un beso guapísima!!

    • ¡Hola, Lola!
      Me ha entusiasmado tu historia familiar, muchísimas gracias por compartirla con nosotros. Mi padre también era empresario y nos enseñó a reutilizarlo todo, quizás de ahí me venga también a mi la conciencia ecológica. Lo que no comentas de las bombillas recargables me parece una gran idea. Y con respecto a tu pareja, es difícil alcanzar el equilibrio. Yo suelo ser más ahorradora pero él se fija más en los detalles y tiene más ideas para reutilizar materiales. Estoy contigo en que no hay mayor felicidad que un buen libro, una buena bebida y disfrutar de un buen paisaje. Un abrazo.

  7. Papá Idiota, quiero que sepas que no sólo leí hasta el final sino que lo he re-leído por lo menos 5 veces.

    ¡¡¡BRAVO!!! (aplausos de fondo)

    ¡Me encantó!

    Qué manera tan inteligente y creativa de ponernos a reflexionar. Muchísimas gracias.

    La parte de “reutilizar es mucho mejor que reciclar” me atravesó el alma, pero de pura felicidad.

    ¿Sabes que todos me dicen “rara”? ¡Sí! Porque no compro envases para guardar comidas sino que reciclo y reutilizo los frascos de vidrio: los lavo bien, les quito las etiquetas y los uso para almacenar alimentos.

    Una vez me regalaron una caja de 48 compotas. Pero por una parte mis hijas no comen compotas y menos si no son caseras. Y por el otro lado, estaban vencidas (Sí, nos regalaron comida vencida) La cosa es que me tomé el tiempo para abrir cada envase de compota, desechar su contenido, lavarlos, secarlos y luego usarlos para las meriendas de las niñas cada vez que salimos: cereal, pasitas, uvas y hasta algunas galletas. Eso fue hace muchísimos meses y todavía quedan algunos que sirven.

    Además, el otro día le contaba a Rosa que desde que vivimos aquí hemos comprado muy poquita ropa porque reutilizamos las que conseguimos en las donaciones.

    Y bueno, qué placer tener al alcance este post.

    Espero que este comentario sí lo reciban porque he escrito muchísimo 😀

    Me quedo con este párrafo:

    “Si la sostenibilidad es un ideal, actuemos en torno a ella como tal. Como un bien inalcanzable pero en torno al cual van a girar nuestras acciones del día a día, aún sabiendo que no llegaremos a su perfección jamás”

    Gracias Papá Idiota.
    Gracias Rosa.

    • ¡Hola, Lédif!
      Me alegra muchísimo saber que te ha gustado el post y que lo has releído al menos cinco veces, jejeje. Sin embargo, tu filosofía ya era sostenible desde hace mucho tiempo. Estás concienciada y haces cada día por construir un mundo mejor.Eso es maravilloso porque es el mayor legado que le puedes dejar a tus hijas. Un beso enorme.

  8. Madre mía…me he quedado enganchada a este post leyéndolo y asintiendo con la cabeza con cada punto que exponías! Y eso que, al comenzar hablando de filosofía, tengo que confesar que he cogido aire y me he dicho “te va a tocar pensar algo profundo y en cómo rebatirlo”, pero no ha sido así, me he entretenido mucho leyendo cómo alcanzar esa sostenibilidad utópica, a la que nunca llegamos por tanto, y cómo nos engañamos muchas veces (unos más que otros) creyendo que lo estamos haciendo todo la mar de bien y que somos los más cuidadosos con nuestro entorno y con el planeta. Y para nada.

    ¿Comprar comida que viene de lejos porque es súper ecológica? Totalmente de acuerdo contigo en que es una gran error! Dios mío, si estás contaminando lo que no está escrito para poder comerte algo que es más sano que lo que se cultiva en las cooperativas de aquí. Amos, anda… Y en lo de comprar mucho para acabar tirándolo igual. Siempre con ese “ay, que no vaya a faltar” y al final se pudre y sobra, pero para tirarlo.

    Con lo de las luces tenemos una batalla en casa terrible, siempre recordando, siempre regañando, porque los más jóvenes no acaban de concienciarse del gasto que supone tener las cosas encendidas porque sí. Y con el papel igual, pero ahí ya tenemos más batallas ganadas porque nos ven a sus padres cómo reutilizamos todas las libretas viejas, los cartones que vienen a veces dentro de la ropa, las cajas de cartón que están en buen estado, y eso hace que gastemos poco papel nuevo y sí mucho reciclado.

    También tienes mucha razón en lo de gastar por gastar. Como lo tienes, lo gastas. Pues no es así. Y ahí también tenemos muy concienciados a nuestros hijos, porque no son niños de gastar mucho ni de pedir muchas cosas, de hecho se conforman con poco. Es una suerte.

    En el apartado de los bebés es donde más me he reído, porque he visto retratada a una conocida que se compró un arsenal completo para cuidar bebés cuando nació su primera (y única) hija, y cuando le preguntabas “¿dónde vas con eso?” o con tantas cosas, te respondía que eran necesarias e imprescindibles para tener un bebé en casa: lo último en seguridad, en accesorios de puericultura, mudas de todas clases, colores y temporadas…en fin, una auténtica locura. Y todo se le quedó prácticamente nuevo, sin usar, porque luego no son necesarias tantas tonterías!

    Eso sí, lo que más me ha gustado es la frase de tu amigo, y la suscribo totalmente. Es la forma más sencilla, fácil y económica de apreciar lo que realmente te ofrece la vida y lo rico que puedes ser a pesar de lo que pienses o te digan. Hay que saber apreciar los pequeños placeres que te da la vida cada día, cada minuto.

    Vuelvo a repetirte: me ha encantado el post, Rosa. Nos has hecho reflexionar y poner en orden nuestras ideas, ni que sea por un momento. Un beso grande!

    • ¡Hola, fina!
      Me ha encantado tu comentario dando tu opinión casi línea por línea. Llegar al ideal es complicado pero podemos aplicar el sentido común para no desperdiciar comida o evitar comprar productos eco del otro lado del planeta. Lo de los bebés es una auténtica locura, la gente compra mil cosas inútiles sin pararse a pensar. Me he reído mucho con lo de tu conocida y su arsenal de cosas. Y claro que sí, lo mejor una buena cerveza y buena compañía. Esa es la felicidad sin ninguna duda. Un beso enorme.

  9. Buenas tardes:

    Como siempre, me ha encantado. Y no quitaría ni una coma.

    La idea de intentar hacer en nuestro día a día es fácil y más en nuestra mano de lo que creemos. Apagar las luces, cerrar el grifo, intentar comprar solo lo necesario tanto en la comida como en la ropa. Si nos concienciamos haremos más de lo que la “moda” de ser sostenible nos dice. En nuestro día a día podemos mejorar nuestro día a día y el de nuestro hijos.

    Muy de acuerdo con el tema bebes…y reconozco que se me fue un poco la cabeza con el primero. Errores que, por supuesto, no cometí con el segundo.

    Me ha encantado el post. Lo suscribo totalmente. Todos, haciendo poco, podemos hacer mucho más de lo que nos pensamos.

    Un saludo!

    • ¡Hola, guapa!
      Me alegro mucho de que te haya gustado el post. La idea era suscitar la reflexión e incidir en la importancia de no tomar lo sostenible como una moda sino como una necesidad vital si queremos proteger la vida y la salud de nuestros hijos. Un abrazo.

  10. Hola Rosa, dices que “Lo eco, lo verde, lo sostenible está de moda” y no puedo estar más de acuerdo. El problema es que las modas pasan y nuestro planeta no puede permitirse que dejemos de cuidarlo cuando todo eso no sea ‘cool’.
    Es muy difícil ser coherente en nuestra sociedad, en la que tenemos de todo al alcance de la mano y no lo valoramos.
    Es difícil tratar de cuidar el medio ambiente cuando vamos en coche al trabajo; nos ganamos un dineral en productos que llevan etiquetas de sostenibilidad, porque llegan de muy, muy lejos; o derrochamos en cosas para los recién nacidos, que nunca usarán.
    De dejar el grifo abierto, la luz encendida o no reciclar no hablo porque son cosas que no cuestan nada y ayudan mucho.
    Gracias por destapar el ‘postureo verde’.
    Besos

    • ¡Hola, guapa! Yo quiero pensar que no es una moda pasajera sino una toma de conciencia generalizada que se va produciendo poco a poco. Como bien dices, nuestro planeta no se puede permitir que sigamos contaminando y agotando los recursos. Necesitamos un cambio de mentalidad ya. Esa es nuestra intención con el post, que la gente reflexione y tome conciencia. Algunas de estos consejos son simples, baratos y no cuestan nada. Un abrazo.

  11. Señalas algunas ideas que desde que existe este “boom” eco y bio he pensado. Lo que destacas en el primer punto, referente a comprar productos ecológicos de producción lejana, es algo que siempre he pensado. La huella ecológica que supone transportar esos productos desde su lugar de origen es mucho mayor.
    Cumplo con lo de reutilizar el papel, lo de apagar las luces ( no soporto ver luces encendidas donde no hay nadie)… Muy acertado lo que comentas sobre la ropa para bebés, y aún más lo de las abuelas. Me he sentido identificada en este punto, jajajaja. Mis hijos tienen ya 10 años, y tengo amigas que han sido mamás recientemente y es increíble la de “necesidades” que se han inventado desde entonces… Aún así, algún cacharro inútil cayó… En nuestro caso, fue la cámara de vigilancia. Nuestro piso no es tan grande como para no escuchar un bebé llorar de una habitación a otra…
    Yo también soy de la opinión de tu amigo. Una cerveza debajo de un árbol ( yo añadiría: con un/@ amig@) y por ese momento no se necesita nada más.
    Conocía el pensamiento de Eduardo Galeano,Utopía, y me encanta. Hacía tiempo que no lo veía y estoy en un momento que me ha venido muy bien recordarlo. Gracias.
    Besos

    • ¡Hola, guapa!
      En lo de las compras de más todas las mamás primerizas coincidimos. Siempre crees que te faltará algo y al final te sobra más de la mitad de las cosas y eso que nosotros compramos muy poquito. Y sí, no hay nada mejor que buena compañía y una buena cerveza. Un beso enorme.

Si te ha gustado el post, comenta. Nos encanta saber tu opinión.

error: El contenido es original y está protegido!! Si quieres parte del texto pídemelo en mamaylatribu@gmail.com

Súmate a Mamá y la Tribu

 

Recibirás la guía de Crianza Sostenible.

Hoy es un gran día para cambiar tu vida. ¿Te atreves?

You have Successfully Subscribed!

A %d blogueros les gusta esto: