Descubre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo

Descubre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo
Descubre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo

En el post de hoy descubre cuáles son los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo y cómo esta iniciativa beneficia a tu familia y al entorno en el que vives. La propuesta no solo tiene ventajas a nivel personal, sino que redunda en un beneficio colectivo, ya que los grupos de consumo promueven la sostenibilidad y el consumo responsable.

No sé si alguna vez has oído hablar de los grupos de consumo o si conoces a alguien que pertenezca a uno de ellos. Los grupos de consumo han proliferado en los últimos años como setas tanto en el ámbito urbano como rural, ya que cada vez hay más personas concienciadas y comprometidas con su entorno. Hoy hablaremos de su éxito y de las ventajas que tiene para ti unirte a uno de ellos.

¿Qué son los grupos de consumo?

Se trata de un grupo de familias o particulares que viven en una misma localidad o barrio  que se unen para comprar productos ecológicos como la verdura, la fruta o los lácteos directamente al proveedor, sin intermediarios que encarezcan el producto. Se organizan semanal o quincenalmente para hacer el reparto y gestionar el pago a los proveedores seleccionados por ellos mismos.

¿En qué pilares se asientan los grupos de consumo?

  1. En la autogestión. Cada grupo se organiza de forma independiente según las necesidades de sus miembros y de su entorno. El grupo gestiona todo el proceso desde la selección del proveedor hasta que se sirve el producto y se paga el precio convenido.
  2. En el consumo de productos de cercanía, es decir, locales. El proveedor seleccionado no se encuentra alejado del grupo de consumo sino que en la medida de lo posible vive en el mismo entorno y ofrece los productos directamente cultivados o elaborados por él.
  3. En la relación de confianza que se establece entre el consumidor y el proveedor. En los grupos de consumo se suelen elegir los proveedores por la proximidad pero también por la relación de confianza que generas con ellos. En nuestro caso, podemos visitar la huerta de nuestro proveedor de frutas y verduras siempre que queremos hacerlo y se encuentra situada en el pueblo de al lado, a escasos kilómetros de donde vivimos. Es un consumo de kilómetro 0 y de máxima proximidad.
  4. En la compra de productos de temporada. Es básico si queremos mantener un consumo de calidad y responsable. Al ser productos cultivados o elaborados en el mismo entorno están sujetos a la estacionalidad y la temporalidad. Cada estación del año tiene sus productos estrella y se compran y se consumen en su momento de maduración. Por ejemplo, el consumo de fresas se limita a unos dos o tres meses al año dependiendo del excedente de fruta y de cómo haya ido su cultivo y recogida.

¿En que beneficia a mi familia pertenecer a un grupo de consumo?

Es un hecho que queremos lo mejor para nuestros hijos, que deseamos que estén sanos y que estén bien alimentados. Formar parte de un grupo de consumo puede cumplir este objetivo y otros de índole medioambiental. Vamos a echar un vistazo a los beneficios.

1. Accederás a una mayor variedad de productos

Supongo que más de una os habréis quedado perplejas ante esta afirmación. ¿Cómo puede ser si en el supermercado tengo de todo? ¿No será lo contrario?

Si lo miramos desde el punto de vista comercial es una obviedad que en el supermercado tengo una oferta casi ilimitada de productos.  El marketing de la industria alimentaria es extraordinariamente potente, son capaces de convertir un ladrillo en un manjar apetecible.

Desde el punto de vista nutricional y desde el punto de vista del que desea consumir comida y no publicidad envasada, en un supermercado encontrará muy poco de comida y sí mucho de marketing. Gracias al famoso “marketing”, occidente tiene unas tasas de obesidad disparadas y preocupantes sobre todo entre la población infantil que es uno de sus mercados más suculentos, basta con echar un vistazo a la publicidad infantil.

La libertad del comprador de supermercado

Queremos comer bien y alimentarnos con productos de calidad pero no nos planteamos como una cuestión primordial que nos llevamos a la boca y seguimos comprando en los supermercados por inercia.

Aunque cada vez hay más personas que revisan y analizan las etiquetas la mayor parte de las familias echan en la cesta los productos sin mirar sus ingredientes. Sin ser conscientes de que muchos de ellos llevan aditivos, conservantes y un sinfín de sustancias de dudosa procedencia.

La vida estresada y rápida que tenemos nos “obliga” a consumir productos que tu abuela no reconocería como comida. La industria alimentaria es muy poderosa y ofrece unos productos atractivos a la vista y al paladar que tienen la apariencia de comida pero que no lo son.

Compramos en el supermercado porque nos han convencido de que allí encontraremos una gran variedad de productos donde elegir, la realidad es que nuestro margen de libertad se limita a la elección entre una marca de margarina u otra. Cuando el quid de la cuestión es que no deberíamos consumir margarina de ningún tipo ya que es un producto procesado e industrial que hace 100 no existía y que lleva en su composición una buena dosis de grasas trans nada beneficiosas para nuestra salud.

Solo es un ejemplo de lo que podemos encontrar hoy en día en un supermercado. Si nos damos una vuelta por allí encontraremos pocos productos frescos y sí muchos procesados. ¿Nos hemos preguntado que productos nos gustaría encontrar? ¿Compramos lo que queremos comprar o compramos lo que hay?

Nuestro poder de elección es una enorme falacia.

Compramos lo que el supermercado decide vendernos

Compramos lo que el supermercado quiere que compremos, en otras palabras, adquirimos los productos que el supermercado elige vender en detrimento de otros que no considera competitivos comercialmente. Es más, compramos los productos en oferta que a la gran superficie le interesa quitarse de encima lo antes posible.

Por ejemplo, la harina de algarroba que tiene un sabor muy similar al del cacao hoy es imposible encontrarla en un supermercado. Sin embargo, la algarroba fue durante muchos años parte importante de la alimentación española aunque su uso se fue perdiendo en beneficio del cacao o del chocolate.

La paradoja es que somos uno de los primeros productores de algarroba del mundo, es decir, la cultivamos y la procesamos aquí. Por el contrario el cacao no se cultiva en España sino que ha sido cultivado y procesado en un lugar muy alejado de donde vivimos  ¿No tendría más sentido consumir algarroba en vez de cacao? Desde luego, sería más sostenible y  más sensato teniendo en cuenta que el sabor de ambos productos es muy parecido.

¿Cuál es el problema? Que la mayoría de las personas no han oído hablar de la algarroba jamás, que además es muy difícil de encontrar en un supermercado. y que tengo una oferta casi ilimitada de productos con cacao o con chocolate.

Este ejemplo es extrapolable a productos como los tomates o las naranjas, ya que existen muchas variedades que desconocemos porque solo se nos ofrece una variedad estándar que es la que se cultiva de forma intensiva.

¿Ofrecen más variedad los grupos de consumo?

Diría que es parte de su encanto poder probar diferentes variedades de berenjenas o de lechugas, por ejemplo. Una de las reivindicaciones de los agricultores ecológicos es la recuperación de variedades locales que se han ido perdiendo o que han quedado olvidadas. Semillas adaptadas al hábitat en el que vives desde hace más de mil años, nada que ver con una semilla creada directamente en un laboratorio.

Además de probar diferentes variedades de hortalizas que ya conocíamos podemos descubrir otro tipo de verduras de las que no sabíamos nada y que pueden enriquecer nuestra despensa y nuestros platos.

A modo de ejemplo, puedo citar el colinabo, una hortaliza de la que apenas sabía nada hasta que nuestro proveedor del grupo de consumo nos la ofreciese como un producto de temporada. Nos animamos a probarla y fue un gran descubrimiento culinario ya que tiene un sabor que la hace muy especial y es muy versátil en la cocina.

2. Conoces de donde vienen los alimentos

Hace ya tiempo que perdimos la relación entre el agricultor o el ganadero que nos suministra los alimentos que comemos. Es una realidad que no sabemos nada de los alimentos que compramos y consumimos. ¿Dónde fueron cultivados? ¿Cómo? ¿Se han utilizado pesticidas para controlar las plagas? ¿Se les han administrado antibióticos a las vacas? ¿Los animales han recibido un trato digno? ¿Han sido explotados sus recolectores? ¿Sus condiciones de trabajo son humanas?

 ¿Te planteas estas cuestiones cuándo vas al supermercado? Posiblemente no. En caso de preguntar por estas cuestiones, ¿podrías obtener esta información? No. Rotundamente no. Es imposible obtener estos datos en la agricultura y la ganadería intensiva.

Desconocemos por completo el origen de lo que comemos pero lo hacemos con la misma confianza con la que nuestros ancestros comían las hortalizas de la huerta del vecino. Si nuestros antepasados pudieran vernos se escandalizarían con la facilidad con la que consumimos productos de los que no sabemos absolutamente nada, que han sido procesados no se sabe dónde y que han pasado por un proceso de producción que los hace irreconocibles.

Cuando te unes a un grupo de consumo y comienzas a consumir productos locales una de las ventajas es poder visitar y conocer de primera mano cómo trabajan tus proveedores. Es habitual que las puertas estén abiertas para recibirte y que veas cómo se cultivan las verduras o cómo se elabora el queso. Que te permitan visitar el lugar donde pastan las vacas y observes el pienso con el que sea alimentan. La cercanía permite este tipo de relaciones que incluso pueden acabar en una amistad duradera con el tiempo.

Si vives en una ciudad y tu proveedor vive en un entorno rural es muy posible que también te permita visitar la cooperativa o la explotación y que veas con tus ojos como es el proceso.

Para mí es fundamental conocer el desarrollo del producto desde el principio hasta que llega a mi mesa. Saber que las gallinas de los huevos que comemos viven en libertad, que no están estresadas ni sometidas a una cadena de producción, que tienen una vida digna.

3.  Promueves el desarrollo de proyectos sostenibles

Esta es una cuestión vital si queremos cambiar un modelo productivo que explota a los animales y que agota la tierra. Es un hecho que los recursos de este planeta son finitos y limitados aunque nos vendan el desarrollo sin fin como un bien necesario e imprescindible.

Desde diferentes estudios se afirma que la agricultura ecológica es más eficiente y más productiva que la agricultura convencional. Además favorece la soberanía alimentaria especialmente en lugares del mundo donde viven los más pobres.

Existen movimientos como el decrecimiento que abogan por un cambio de modelo más sostenible y racional en el que no se exploten los recursos sino que se utilicen de una forma equilibrada y sensata. El crecimiento ilimitado ha demostrado ser un disparate que nos ha llevado a diferentes crisis en nuestra historia reciente. Podemos cambiar el modelo y debemos apostar por ello.

Desde diferentes proyectos ecológicos se apoya al medio rural y un cambio de modelo que devuelve la soberanía alimentaria a quien verdaderamente le pertenece: a los campesinos, a los agricultores y a los pequeños productores. Tú puedes formar parte de ese movimiento y poner tu granito de arena simplemente apoyando estos proyectos con tu consumo.

4.  Proteges el medio ambiente

Esta es una cuestión muy importante. Este mundo tal como es será la herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos. De momento es un mundo muy contaminado debido a nuestra dependencia de los combustibles fósiles y de un modelo productivo en el que los costes medioambientales han sido eliminados del precio final de consumo.

Si te das una vuelta por el supermercado podrás encontrar aguacates de Chile, tomates de Noruega, guisantes de china y un sinfín de despropósitos que llenan las cámaras frigoríficas de los supermercados. ¿No cultivamos aguacates en España? ¿Y guisantes? ¿Tiene sentido que viajen 10.000 kilómetros? ¿Y la huella ecológica de ese producto?

La globalización ha permitido que consumamos productos que han viajado más de lo que nosotros viajaremos en nuestra vida. El libre comercio ha permitido que podemos comprar a un precio más reducido un producto cultivado a 2000 kilómetros que un producto cultivado en apenas 50 kilómetros. Por ejemplo, una lata de espárragos cultivados en China es más barata que una lata de espárragos cultivados en Navarra. La diferencia de precio es brutal.

¿Dónde está la trampa? En la huella ecológica de este producto. Si sumásemos a esos espárragos chinos su coste medioambiental no costarían dos euros sino diez. Y esta información debería constar en la caja y ser accesible al consumidor, algo que aún no ha sucedido.

Si te unes a un grupo de consumo proteges el medio ambiente ya que ahorras gran parte de los costes medioambientales al consumir productos ecológicos y de proximidad. Además favoreces el cuidado y la protección de tu entorno. Esto redunda en un beneficio común para todos los habitantes de una zona o de un núcleo urbano.

Nuestra dependencia de los plásticos y envoltorios

Este es un tema que tengo pendiente desde hace tiempo y al que más pronto que tarde dedicaré un post. Nuestra dependencia de los plásticos es sencillamente brutal. Por desgracia, se ha localizado un nuevo continente en el Pacífico, un continente de basura plástica y tóxica. ¿Cómo hemos llegado ahí? Tenemos un problema tremendo  con el plástico y, sin embargo, ahora se envuelven  en el supermercado hasta las naranjas (la estupidez humana no tiene límites ni fronteras).

La cuestión es tan urgente que tenemos posicionarnos y tomar conciencia de que el abuso de los plásticos nos puede llevar al desastre. Además debemos ser conscientes de que el plástico no se degradada y nos sobrevivirá a nosotros y a las próximas generaciones.

En un grupo de consumo los plásticos y los envoltorios superfluos no son necesarios. Generalmente, el producto se suministra en cajas de cartón reciclables y reutilizables. Además no se suele envolver los productos ni en papel ni en cajas de cartón que luego no tienen ninguna vida útil.

Aquellos productos que exigen un envasado suelen envasarse salvo excepciones en recipientes de vidrios que suelen volver a utilizarse. Nosotros, por ejemplo, los empleamos para guardar comida congelada y no tener que recurrir a los táper.

5.  Haces nuevas amistades

De entre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo me gustaría resaltar la posibilidad de crear nuevas amistades. Las personas que forman parte de un grupo de consumo generalmente suelen compartir unos valores y unas perspectivas vitales similares como el cuidado por el medio ambiente o la conciencia social. Es una oportunidad para encontrar personas idelógicamente afines a ti.

Algunas de los miembros de nuestro grupo de consumo son familias como nosotros con las que no solo compartimos nuestra visión de la alimentación sino que también los principios de la crianza respetuosa. Esto crea una lazos muy potentes que con el tiempo se han convertido en una sólida amistad. Además nuestros hijos son amigos y juegan juntos.

Otros miembros del grupo están en otro proceso vital y eso no supone un impedimento para desarrollar una amistad duradera. Todos disfrutamos de pasar un rato juntos y de poder conversar sobre temas de sostenibilidad o de decrecimiento. El intercambio resulta muy enriquecedor.

También te permite entrar en contacto con personas muy diferentes que tienen una visión personal sobre la realidad  y que pueden ofrecerte nuevas perspectivas sobre el mundo en el que vives o simplemente mostrarte otra forma de vivir o de entender el mundo.

6.  Aprendes a consumir de forma responsable

¿Tiene sentido consumir naranjas en agosto o fresas en diciembre? Debemos ser conscientes de que consumir productos fuera de temporada significa consumir un producto que ha sido cultivado en un lugar muy alejado de nuestro hogar y que ha viajado miles de kilómetros para llegar a mi mesa.

¿Merece la pena? ¿Se trata de un consumo responsable? No, y todos los sabemos. No es un consumo responsable ni es un modelo sostenible a medio-largo plazo.

La forma en que consumimos y la forma en que decidimos alimentarnos no es una cuestión banal e intrascendente. No solo repercute en mi entorno sino que también hipoteca nuestro futuro como especie.

Aprender a consumir de forma responsable implica tener en cuenta los costes mediambientales, sociales y políticos que tienen nuestras elecciones personales. Si decido que solo voy a consumir productos de temporada y me acostumbro a ello, pasaré de largo cuando me ofrezcan naranjas argentinas en agosto. Cuando no se vendan quizás el supermercado se cuestiona la necesidad de traerlas desde tan lejos.

Naranjas que por cierto deberían quedarse en su entorno y ser consumidas por personas que viven en ese lugar y que están adaptadas a ese medio.

Un consumo responsable significa comprar solo lo que necesito y abandonar la dependencia por los productos procesados. La racionalidad y el sentido común deben sentarse a la mesa. Mejor que comprar una crema de calabaza elaborada gracias a un proceso de producción puedo elaborarla en casa con los ingredientes que yo elija y hacer las variantes que yo considere oportunas. Puedo mirar en mi despensa y con esos productos elaborar recetas nuevas o directamente hacer una cocina de aprovechamiento. Las posibilidades son ilimitadas.

Es un hecho que en España tiramos muchísima comida que caduca o en los supermercados o en nuestra nevera. ¿Es necesario todo ese despilfarro? ¿Necesitamos nachos de jamón y queso para vivir o pizza de barbacoa? Se trata de aprender a conocer los productos tal y como crecen en la naturaleza y aprovecharlos gracias al ingenio y a la imaginación.

En un grupo de consumo aprendes a consumir los productos que hay cada temporada y a aprovecharlos. Nosotros hemos hecho mermelada de frutas cuando hemos tenido un excedente de producto, hemos introducido hortalizas nuevas en nuestros platos y hemos dado un nuevo toque a nuestra comida. Hay miles de posibilidades que nos da la tierra y que podemos aprovechar.

7.  Compras a un precio razonable

Si como para nosotros una de tus prioridades es consumir productos ecológicos a un precio razonable un grupo de consumo es perfecto para cubrir esta demanda sin arruinarte. Ya comentaba en profundidad en el post, Alimenta a tus hijos con productos ecológicos los beneficios que puedes obtener si te pasas al consumo ecológico, por ejemplo, ventajas en tu salud y ventajas medioambientales.

La clave para pagar un precio ajustadoo está en la eliminación de intermediarios que suelen encarecer el precio y en la distribución que suele ser cercana, lo que supone una reducción importante en gastos de transporte. En ocasiones, alguno proveedor decide para abaratar costes distribuir el producto solo una vez al mes. En ese caso, compras una mayor cantidad de producto y lo conservas en un lugar adecuado en el que no se dañen sus propiedades. Así funciona, por ejemplo, nuestro proveedor de cítricos y aguacates.

Comprar en grupo es más barato que comprar en soledad, esto también ayuda a ajustar precios que pueden ir por tramos o por kilos. Los productos de temporada debido a su estacionalidad suelen venderse a un precio más barato. Otra forma de abaratar la lista de la compra es adquirir cesta cerrada con los productos que tu proveedor necesita vender. Puede salir entre un 10 y un 20% más barato que escoger los productos directamente de un listado.

En definitiva creemos que un cambio de modelo de consumo trae consigo un cambio de mentalidad y una oportunidad para el futuro. Los grupos de consumo promueven estas iniciativas e impulsan la creación de cooperativas o proyectos sostenibles que promueven la recuperación del medio rural que durante tanto tiempo ha estado olvidado.

Cuando eliges pertenecer a un grupo de consumo lo haces con el convencimiento de que vas a ayudar a mejorar el mundo o al menos vas a ayudar a reducir tu huella de carbono y la de tu familia.

¿Qué te han parecido estas razones? ¿Te animas a probar con un grupo de consumo? ¿No sabes por dónde empezar?

En el próximo post te cuento mi experiencia formando parte de un grupo de consumo y cómo puedes formar parte de uno o crear el tuyo propio.

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16 comentarios en “Descubre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo

  1. Me ha encantado este post . Tengo que informarme si en mi ciudad hay algún grupo de consumo aunque ll veo difícil. También siempre está la opción de crearlo. Me ha encantado esta entrada porque creo que es de gran importancia.

  2. Muy completa y documentada tu entrada. Desde el punto de vista de la salud, es muy importante acceder a alimentos naturales. Lo que propones, en el sector donde vivo, es difícil de practicar y ya, no hablemos de reunir a un grupo de personas que tengan el mismo objetivo.
    En mi país de origen, Chile, consumir productos naturales o ecológicos, era lo normal. Comprar en un supermercado no era lo habitual aunque yo viví siempre en la ciudad y dada esa crianza que tuve hasta venir a España, intento mantenerla, sobre todo, cuando vamos al campo.
    Habrá que intentar poner en práctica tus sugerencias, aun cuando cueste o más dinero o más tiempo en que otras personas se unan.

  3. Hola! desgraciadamente no hay nada parecido a un grupo de consumo cerca de donde vivo. Es una pena porque a mi me gusta que en casa haya comida y no productos pero, como bien comentas, los supermercados se encargan de que compremos lo que ellos quieren y no lo que nosotros necesitamos con ofertas, sabores ricos cargados de azúcar innecesaria y productos procesados con calorías vacías. Cambiar nuestra forma de comer y comprar alimentos nos beneficiará a nosotros y al medio ambiente. Besos!!

  4. Hola guapa, está claro que todo son ventajas pero lo más parecido a un grupo de consumo que tengo al alcance de la mano es la compra de productos de temporada del huerto en mi pueblo. Sé que en mi ciudad hay algo similar no excesivamente lejos de donde trabajo pero no sé si es exactamente lo mismo así que me informaré ya que me llama mucho la atención y desde luego razón no te falta. Muaksss

  5. Hola, no sabía que podían existir grupos de consumo, parece una utopía en los tiempos que corren que podamos reunirnos con el objetivo de mejorar nuestra alimentación y encontrar un camino comun. Hasta leer tu post nunca me había planteado lo mal que compramos y comemos, y como dices, compramos sin leer los ingredientes y con prisas, lo que demuestra que dedicamos poco tiempo a cuidarnos, nos volvemos locos por comprar alimentos light, sin darnos cuenta de que no son realmente bajos en calorías, y esconden ingredientes malos para la salud. Lo peor, entre comillas, del grupo de consumo, es que quiza el reparto sea una vez o dos al mes, y tienes que conservar los productos durante ese tiempo y consumirlos rápido. No se si yo podría hacerlo, con el ritmo de vida que tengo, pero, en serio, me ha encantado la idea, y si en mi ciudad tuviera conocimiento de algún grupo, podría intentarlo. Mil gracias por la información.

  6. ¡Hola!
    Si te soy sincera, desconocía totalmente que existiesen los grupos de consumo, pero la verdad es que me ha parecido una idea excelente.
    Que razón tienes. El consumismo hace que compremos lo que los supermercados nos ponen en el morro y muchas veces dejamos de un lado lo que realmente necesitamos y nos hace bien.
    Me encanta además que con este tipo de iniciativa se fomente el consumo de productos de proximidad, porque esta es otra. Consumimos, por ejemplo, cerezas en pleno mes de diciembre, cuando no son de temporada. Por lo que a saber de donde vienen y la de tiempo que debe hacer que están en una cámara.
    Por suerte, al ser de un pueblo relativamente pequeño, tengo a mi alcance productos ecológicos y de proximidad, y aunque a veces son más caros (cosa que en según que veo ilógico), sinceramente no me importa pagar un poco más, porque por la salud y el medio ambiente, ¡lo que sea!
    Nada , que las ventajas que nos cuentas sobre los grupos de consumo son infinidades y me alegra que con post como el tuyo se den a conocer iniciativas tan buenas. Así que gracias por ello.
    Besotes

  7. Me encantaría participar en eso de los grupos de consumo, no lo había escuchado hasta ahora y no conozco a nadie por aquí que lo haga. Estaré más atenta a partir de ahora con este tema, porque me encanta, creo que esto es a lo que deberíamos aspirar y llegar, pero pronto 🙂 Nada como aprender a comer mejor de una manera responsable y que nos ayude a todos, porque siempre terminamos comprando más de la cuenta y la comida se está dañando y desperdiciando de una manera muy triste :/

  8. ¡Hola!
    Me ha encantado leer tu artículo, no tenía ni idea de que se pudiera pertenecer a un grupo de consumo.
    Para mí son todas ventajas por lo que ya has explicado: alimentación sana, protección del medio ambiente, variedad de productos, precios razonables, haces amistades… Está genial y yo sin conocer esto.
    Por razones personales no puedo comprar siempre ni todos los productos en supermercados ecológicos y estoy por hacer un huerto porque mi cuerpo está harto de la comida tóxica que nos venden en los supermercados más conocidos. Además estoy comprometida con el medio ambiente, así que si perteneciendo a un grupo de consumo puedo obtener tantos beneficios me encantaría pertenecer a uno.
    Estaré atenta a tu siguiente post, a ver cómo hago para unirme.
    Gracias por la información!
    ¡Un besote!

  9. Me parece muy interesante estos grupos de consumo, pues creo que puede ser una forma de conseguir comprar en grupo pero sobre todo de ser responsable y conocer lo que vamos a comprar y encima directamente al productor, sin tantos intermediarios, por lo que podemos conseguir comprar´más barato y sobre todo de una forma más sostenible.

  10. He oído y leído sobre los grupos de consumo. De hecho, hasta llegué a buscar alguno cerca de casa. Pero reconozco que hasta que he leído tu post, no había tenido claros ciertos conceptos. Con toda la información que nos has proporcionado, ahora creo que ya estoy preparada para decidirme a buscar algún grupo y participar con ellos.
    Como tu, considero muy importante la alimentación de mi familia. Es más, creo que deberíamos ser parte activa en decidir qué es lo que comemos, y muchas veces esa decisión la tomamos influidos por la publicidad y las modas.
    Estoy segura que en una ciudad como Barcelona encontraré algunos grupos de consumo. Ahora me queda empezar la búsqueda.
    Gracias por este post tan inspirador,

  11. Un artículo súper interesante. La verdad que me parece muy buena idea, no sé si es algo muy extendido pero si es así sería bueno encontrar donde poder unirse. La alimentación es una parte súper importante y deberíamos darle mucha más importancia. Gracias!

  12. Es un post muy completo, la verdad es que es necesario saber lo que se come y como se come; al final todo radica en el equilibrio. Me gustaría pertenecer a un grupo de consumo sobre todo por la gran información que manejan.

  13. Waoo me he quedado impresionada hace poco mi familia y yo hemos decidido criar pollos para consumo debido a la cantidad de hormonas que traen los que venden en el mercado y viendo por la saludo de nuestros hijos y la propia buscando la forma de mejorar nuestra salud estamos tratando de comer lo más saludable, y me parece una iniciativa super genial lo de los grupos de consumo pues son un apoyo a seguir consumiendo lo que es saludable ojala en mi país llegue esa iniciativa, aunque podría uno iniciar un grupo así?

  14. Qué bueno que se haga esto! En Argentina hay varias cooperativas y grupos que hacen esto, ya sea con productos ecológicos o productores directo al consumidor, sin intermediarios. Sin dudas es un gran beneficio para las comunidades.

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