Desintoxica tu pelo de productos tóxicos

Desintoxica tu pelo de productos tóxicos
Desintoxica tu pelo

Desintoxica tu pelo. Este es el título que he escogido para este post que nace por petición popular. A principios de agosto hice una publicación contando que estaba preparándome unas mascarillas caseras para el pelo en casa. Gran parte de mis seguidoras del blog y de mis redes sociales me preguntaron por ellas. Estaban muy interesadas en saber qué productos utilizaba para el cabello y cómo me lo cuidaba habitualmente. Fue tanto el interés suscitado que me animé a redactar este post sobre mi cuidado capilar y sobre cómo desintoxiqué mi pelo.

Hace ya años que abandoné los productos convencionales para el cabello y es el momento de contar el camino que seguí para volver a tener un cabello sano y libre de tóxicos.

Si has llegado al blog porque te interesa la vida sin tóxicos te recomiendo que le eches un vistazo también a toda la información sobre protectores solares libres de tóxicos que hemos publicado en Mamá y la Tribu, por ejemplo, al post Cómo elegir un protector solar libre de tóxicos.

Ahora sí, vamos con desintoxica tu pelo que es el tema de hoy.

Mi pelo antes del cambio

Mi pelo siempre ha sido muy fino y con tendencia al encrespamiento, pero según fueron pasando los años cada vez era más difícil manejarlo y que luciese bonito. Antes de mi gran cambio mi sensación era de estancamiento, me era muy complicado encontrar un champú que me dejase el pelo aceptable, no digo ni siquiera bien, digo aceptable sin más.

Tengo que remontarme a mi adolescencia para acordarme de que alguna vez había tenido el pelo suave y manejable. Casi no me acordaba de ello, pero rescatando algunas fotos se ve sano y resplandeciente. Paradójicamente por aquel entonces apenas utilizaba productos capilares específicos, ni mascarillas ni acondicionadores.

Según abandoné la adolescencia y me vi inmersa en la edad adulta mi pelo comenzó a deteriorarse aunque apenas fuese consciente de ello. Coincidió con la etapa en la que empecé a comprar productos concretos para el cabello y opté por teñirme el pelo.

Supongo que quien tiene el pelo rizado lo quiere liso y quién lo tiene liso añora un pelo rizado. Y quienes tenemos un pelo intermedio entre ambas opciones deseamos una cosa o la otra. Yo deseaba un pelo liso, aunque mi cabello era hermoso, al igual que deseaba llevar el pelo teñido y con 18 años me teñí el pelo por primera vez.

Soy consciente de que ese fue el inicio de mi pelo intratable aunque como llegué hasta ahí me es difícil de recordar. Si sé que durante años mi pelo se encrespaba con mucha facilidad y cada vez presentaba un aspecto más frágil. Ya siendo adulta dejé de teñirme el pelo y me di cuenta de que me encantaba mi pelo oscuro, que era parte de mí y de mi personalidad.

No sé si abandonar los tintes supuso algún cambio en positivo o no pero yo no lo noté.

Mi experiencia con los champús convencionales

Como os decía mi pelo tenía un aspecto horrible y además se encrespaba todo el tiempo. Yo iba probando un producto convencional tras otro buscando el Santo Grial que le diese a mi cabello un buen aspecto. Usé todo tipo de champús convencionales con casi todas las formulaciones del mercado, para cabello fino, antiencrespamiento, para cabello seco y un largo etcétera.

Por supuesto, en aquel entonces no era una experta en mirar etiquetas. De hecho me importaban bastante poco porque lo único que leía era la información publicitaria contenida en el bote. Me guiaba por la publicidad y me creía lo que la industria me vendía como reclamo.

Si el frasco decía aceite de Jojoba yo ingenuamente creía que el producto tenía ese ingrediente en un porcentaje relevante. Más tarde me daría cuenta que el aceite de JoJoba del champú era tan insignificante como un 1%. Nadie me había explicado que existía un mundo más allá de Garnier, Llongueras o Gliss por citar algunas de las marcas que probé.

Estos champús me funcionaban una temporada pero después mi cabello volvía a presentar un aspecto  descuidado y encrespado. También notaba que se me engrasaba a menudo y tenía que lavarlo con más frecuencia. Por supuesto, probé el champú en seco pensando que era la panacea. Hoy sé que lo aerosoles son muy tóxicos pero por aquel entonces tampoco lo sabía. Nadie me había contado que podía inhalar esas sustancias y que es posible que fueran compuestos persistentes que se quedasen en mi organismo acompañándome durante años.

Con el suavizante y las mascarillas me pasaba lo mismo, después de algunos meses de uso necesitaba cambiar porque el producto no cumplía con mis expectativas. En verano era una auténtica pesadilla sobre todo si iba a la piscina o estaba en una zona de playa. Mi pelo se convertía en una maraña difícil de desentrañar y lucía espantoso a todas horas. Solo lograba controlarlo con los suavizantes líquidos sin aclarado y en cantidades industriales.

También solía utilizar la plancha del pelo o el secador para que se viese más manejable. No era un abuso constante pero solía utilizarlos con bastante asiduidad, sobre todo en verano. Siempre que iba a la peluquería me daban un sinfín de consejos para cuidar mi cabello que siempre consistían en gastar más dinero y en consumir más productos con la esperanza vana de tener un cabello con buen aspecto y sano. No conseguía ninguna de las dos cosas pero seguía cual Sísifo sin plantearme nada más. Resignada a tener un pelo intratable y desde luego, siendo presa fácil del marketing de la cosmética.

El cambio

Siempre he dicho que comprar una panificadora me cambió la vida. Se que suena un poco absurdo y banal pero fue así. Mi primera toma de conciencia fue darme cuenta de que el pan que nos venden se llama pan pero de pan no tiene absolutamente nada. Se trata de un sucedáneo o una mala copia del producto real. Estaba harta del pan de gasolinera y el pan de la única panadería que había en el pueblo donde vivíamos era un pan industrial incomible.

Esa fue mi primera reflexión importante. No quería comer más ese pan. Mi primera decepción fue llegar al supermercado y encontrarme con un montón de productos panificables. ¿Para qué he comprado entonces una panificadora? Me parecía un disparate.

¿Pero esto no era un post sobre cabello? ¿Qué tiene que ver el pan con todo esto? Más de lo que puedas pensar. El pan me llevó a abrir los ojos y a descubrir que existía un mundo más allá de mi propio horizonte. Piensa que me estoy remontando unos 7 años atrás. En los supermercados solo podías encontrar harina convencional de trigo refinado y preparados para panificadora.

Volví a un sitio que no pisaba desde hacía algunos años: el herbolario. Leyendo, preguntando e investigando descubrí que existían otras variedades de trigo como la espelta y el Kamut y otras harinas como la de maíz. Ese fue mi primer acercamiento al mundo ecológico. Comencé a probar diferentes recetas y a dejarme caer cada poco tiempo por el herbolario. No sé tú, pero yo soy una persona curiosa y siempre que iba me daba una vuelta por él y acabé aficionándome a comprar algunos productos en ecológico.

Mi siguiente toma de conciencia fue con respecto a la alimentación. Ya consumíamos de vez en cuando verduras en ecológico como algo excepcional pero queríamos hacer un consumo ecológico a un 100%.

Mi embarazo

Estoy convencida de que mi hijo ha sido y es un maestro de vida para mí en todos los sentidos. Si no fuera madre es muy posible que no me hubiera interesado por estas cuestiones o que mi cambio hubiese sido mucho más tarde. El caso es que me quedé embarazada contra todo pronóstico y  en lista de espera para una fecundación in vitro. A veces la naturaleza obra verdaderos milagros.

Ya consumíamos productos en ecológico pero yo seguía utilizando la misma cosmética inútil de siempre. Un buen día me pregunté que llevaban ese tipo de productos que compraba alegremente y que usaba prácticamente a diario. Y me llevé un terrible sorpresa.

Me di cuenta de que había vivido engañada, de que tenía en mi baño un montón de productos industriales de los que no sabía su procedencia, su composición o sus efectos secundarios. Sin embargo, los utilizaba con total tranquilidad, sin hacerme preguntas.

Cuando empecé a darme cuenta de la gran cantidad de productos químicos a los que nos enfrentamos a diario comprendí que había llegado el momento de prescindir de todos ellos. Y empezar de cero. Tenía una poderosa razón: mi futuro hijo que estaba gestando en aquel momento. Estaba en marcha la operación: desintoxica tu pelo.

Desintoxica tu pelo: primeros pasos

Mi primera acción fue escoger un gel de ducha y un champú ecológicos que prescindiesen de los parabenos y los PEG. Luego, mis esfuerzos se dirigieron a tratar de desintoxicar mi cabello de aquel cóctel de productos que llevaba poniendo en mi pelo desde hacía años.

Y entonces me topé con páginas en las que se hablaba abiertamente de no lavarse el pelo durante meses y años. Lo primero que pensé es que era una idea peregrina e inviable. ¿Cómo no te vas a lavar el pelo?

Antes de proseguir, me gustaría que reflexionásemos un momento. ¿qué entendemos por lavar el pelo? ¿Lavarlo con champú? ¿Limpiarlo solo con agua? Hasta entonces solo concebía lavarme el pelo con champú, mi imaginación no daba más de sí. Entonces comprendí que hay un mundo más allá.

En mi ignorancia y en mi ceguera pensaba que los productos para el cabello no solo eran una elección sino que era imprescindibles. Seguí leyendo e  investigando sin ponerme en marcha y mi embarazo llegó a su fin en forma de inducción. Ya con mi bebé en brazos volví a planteármelo y esta vez decidí que sí, que lo iba a hacer.

Era principio de verano, estaba de permiso por maternidad y reducir mi tiempo bajo la ducha era una buena idea teniendo en cuenta que tenía un bebé prematuro y estaba relactando a mi bebé.

¿Cómo me lavaba el pelo?

De todo lo que había leído me decanté por la opción más radical. Usar dos productos de uso cotidiano, fácil de conseguir en cualquier supermercado y baratos: el bicarbonato de sodio y el vinagre de manzana. Había quién utilizaba uno solo, quién utilizaba los dos y quién los combinaba con otros productos naturales.

Adquirí dos botellas de plástico de las que se suele utilizar para rellenar de mayonesa o Ketchup. Las típicas que tienen un pitorro más estrecho. En la primera botella echaba un par de cucharadas de bicarbonato que disolvía en el agua y luego llenaba la botella hasta arriba.

En la segunda botella echaba un chorro de vinagre de manzana y rellenaba de agua hasta arriba. Podemos decir que la primera botella la del bicarbonato simulaba al champú y la segunda botella, el vinagre de manzana, al acondicionador.

En la ducha me mojaba el cabello y a continuación me iba echando por el cuero cabelludo el bicarbonato de sodio e iba masajeando como si estuviera lavando el pelo. Luego, aclaraba con agua tibia para que el bicarbonato se disolviese totalmente.

Con el vinagre de manzana el procedimiento era similar, solo que antes del aclarado aprovechaba para lavarme el cuerpo y luego me aclaraba del todo. Empecé lavándome el pelo cada dos o tres día pero a los meses espacie los lavados porque el pelo se veía limpio, sin engrasamiento, suelto y brillante. Hacía años que no lo tenía así.

¿Por  qué Bicarbonato de sodio y Vinagre de manzana?

Tengo que decir que ambos productos los utilizo hoy en día casi a diario para diferentes usos pero por aquel entonces no se me hubiera ocurrido que sirvieran para algo más que para uso culinario. El bicarbonato de sodio es un compuesto que se extrae de la tierra en forma de mineral que tras un proceso de refinamiento se convierte en el polvo blanco que todos conocemos. Tiene importantes beneficios y ningún riesgo para la salud.

El bicarbonato de sodio es un potente antibacteriano que limpia en profundidad, en principio debería ser este el objetivo al utilizar cualquier jabón o champú. Su capacidad de limpieza lo convierte en perfecto para eliminar el exceso de productos químicos por lo que es una excelente elección para una desintoxicación profunda.

No deja ningún olor, algo que yo personalmente agradezco enormemente porque me molestan muchísimo los olores fuertes. Acaba con el exceso de grasa en el pelo, lo afirmo con conocimiento de causa, ya que lo he experimentado, mi pelo no ha vuelto a engrasarse.

Con respecto al vinagre de manzana también tiene interesantes beneficios. Ayuda a equilibrar el PH del cabello, lo que lo convierte en un excelente aliado del bicarbonato que tiende a ser alcalino. Evita que las puntas se abran y puedo dar fe de ello.

Para mí su principal beneficio es que funciona como el mejor de los acondicionadores: ayuda a mi pelo a desenredarse y lo deja brillante y sedoso. No lo he comentado antes pero mi pelo tenía mucha tendencia a enredarse conforme mi melena iba creciendo. No he vuelto a tener este problema. Y desde luego, nunca he tenido el pelo más bonito y brillante.

El resultado

Más de una persona pensará que debía parecer una ensalada andante pero no fue así. La mezcla no dejaba ningún olor y para mi sorpresa mi cabello se veía limpio. Durante las primeras semanas, que fue el tiempo que mi pelo tardó aproximadamente en desintoxicarse de las siliconas y de los productos químicos a los que lo había sometido, mi pelo lucía algo fosco y poco manejable. No obstante, no lo tenía peor de lo que lo que había tenido usando productos convencionales y para mi sorpresa el pelo se veía muy brillante, algo que ya apenas recordaba.

Desde mi experiencia y partiendo de un pelo fino, seco y encrespado tras un período en el que mi pelo era difícil de manejar, no más difícil que en la etapa previa, llegó un momento en que mi pelo recuperó la salud y volvió a ser el que un día fue.

Se volvió manejable por lo que ya no era necesario usar ni secador ni plancha para el pelo. Por supuesto, no es liso pero es que mi pelo no lo era originalmente. Puedo peinarme sin necesidad de echarme nada químico en el pelo y para mi satisfacción ya no se me enreda el pelo como antes. Claro que tengo algún enredo de de vez en cuando pero puedo peinarlo fácilmente sin necesidad de echarme un producto en el pelo y dejarlo actuar.

Mi pelo se ve radiante y brilla como nunca antes lo había hecho.

¿Sigues sin lavarte el pelo?

No, pero con matices.

Estuve lavando mi pelo solo con bicarbonato y vinagre de manzana aproximadamente un año. Un buen día me animé a echar un vistazo al mercado de los champús ecológicos. Ya sabiendo leer etiquetas y discriminando los ingredientes tóxicos de los que no lo son. Al final opté por un champú con miel y cerveza para cabello fino con una formulación muy limpia y con muy pocos ingredientes.  Este champú es el que  llevo utilizando desde entonces. No obstante, últimamente estoy probando el jabón sólido con el objetivo de minimizar mi consumo de plástico. Pero de esto ya os hablaré con más calma en otro post.

Con respecto al suavizante lo he eliminado de mi vida por completo. Con el vinagre de manzana no es necesario utilizarlo. No he probado nada que me deje mejor el cabello, así que para que cambiar algo que me funciona a la perfección. 

Suelo lavarme una vez al mes el pelo con bicarbonato de sodio para eliminar impurezas y realizar una limpieza profunda. Si es verano y estoy en la playa o en la piscina suelo sustituir algún lavado más para evitar que el pelo sufra. Habitualmente me lavo el pelo cada 3 o 4 días pero en verano podemos estar haciéndolo a diario y esa práctica no es nada beneficiosa para el cabello. Sin embargo, el bicarbonato de sodio limpia las impurezas del mar o los productos químicos de las piscinas y es absolutamente inocuo.

Consejos si decides desintoxicar tu pelo

Te voy a dar algunos consejos si algún día te animas a desintoxicar tu pelo de productos químicos. Sea por la razón que sea te aseguro que tu cabello te lo va a agradecer seguro.

No esperes resultados milagrosos inmediatamente o en cuestión de días, cada pelo es un mundo y el grado de intoxicación o exposición a sustancias químicas es diferente en cada persona. El pelo tiene que eliminar todos esos productos indeseables y debe adaptarse a la nueva situación, concedámosle el tiempo que necesite.

Online puedes encontrar información que afirma que se puede desintoxicar el pelo de parabenos y demás sustancias químicas con un solo lavado con bicarbonato. No es cierto, no hay nada que limpie los tóxicos del pelo o de nuestro cuerpo con esa rapidez. Se trata de un proceso que lleva tiempo. Así que si te animas a llevarlo a cabo mentalízate de estar una temporada lavándote el pelo solo con estos dos ingredientes.

Tu tipo de pelo también es relevante, según como sea; fino, grueso o con tendencia a engrasarse, tu período de desintoxicación será más largo o más corto. Recuerda que no hablamos de matemáticas.

Las cantidades de bicarbonato de sodio y de vinagre de manzana que yo expongo en este post son orientativas. Saber si necesitas una cucharada de bicarbonato de sodio, dos o tres depende de tu pelo y deberás ir probando hasta dar con la cantidad adecuada para tu cabello. Con respecto al vinagre de manzana no suele dejar ningún olor pero también puedes jugar con las cantidades y ajustarlas a tus necesidades.

Otra opción un poco menos radical es al menos un día a la semana lavar el cabello con bicarbonato de sodio y vinagre de manzana. No es una desintoxicación radical pero al menos te aseguras de una limpieza profunda sin tóxicos una vez a la semana.

En próximos post te desvelaré cual es mi rutina actual para cuidar mi cabello y cuáles son las mascarillas naturales que suelo utilizar habitualmente. Espero que este post te haya sido muy útil y haya resuelto todas tus dudas. No obstante, si lo necesitas deja un comentario en el post.

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