Mi rutina capilar libre de tóxicos

Mi rutina capilar libre de tóxicos
Mi rutina capilar libre de tóxicos

Hoy mi rutina capilar libre de tóxicos en Mamá y la Tribu. Más de una mis seguidoras me habéis preguntado sobre cómo me cuido el pelo. La verdad es que le dedico menos tiempo del que me gustaría. Pero ya sabéis que cuando somos madres lo que precisamente escasea es el tiempo.

No sigo una rutina muy estricta, pero si trato de utilizar productos libres de tóxicos con pocos ingredientes y lo más naturales posibles. Ya conté en desintoxica tu pelo de productos tóxicos cómo me liberé de los productos tóxicos hace más de tres años. Desde entonces mi pelo es otro, tengo que cuidarlo mucho menos y tiene mucho mejor aspecto.

Mi rutina capilar libre de tóxicos

Me suelo lavar el pelo aproximadamente una o dos veces a la semana durante el curso. Si estamos en temporada estival y estoy en la playa o voy más a la piscina, mi frecuencia de lavados aumenta ya que considero imprescindible hacer desaparecer del pelo los restos de cloro y demás sustancias desinfectantes de las piscinas. En esas circunstancias suelo echar mano del bicarbonato de sodio más a menudo.

Como os decía en una semana normal suelo lavar el pelo una o dos veces porque mi pelo no necesita más lavados. Se ve limpio, suelto y sin engrasarse. Suelo lavarlo más si paso más tiempo cocinando o si he quedado con gente fumadora sobre todo porque no me gusta el olor que me deja en el pelo.

Si no se da ninguna de esas situaciones se me pasan los días y como el pelo se ve limpio ni me acuerdo de la última vez que lo lavé. Menos mal que tengo buena memoria y suelo llevar más o menos un control.

¿Con qué productos lavo mi cabello?

Mi rutina capilar libre de tóxicos ha sido la misma desde que dejé el bicarbonato de sodio y busqué un champú ecológico adecuado para mi pelo. Durante un par de años he he lavado el cabello con un champú ecológico pensado para cabello fino con cerveza y miel de la marca Logona Para cabellos como el mío, muy finos y con tendencia al encrespamiento va muy bien.

Es verdad que del todo no me quitaba el encrespamiento pero es que en la salud del pelo no solo influyen los productos que les echamos sino también la alimentación y el grado de hidratación de nuestro cuerpo. Suelo beber poca agua, es más puedo estar horas sin acordarme de beber. Eso al final hace que mi pelo este más seco y tampoco beneficia a mi tensión baja, pero esa es otra cuestión.

Mi rutina hasta hace pocos meses era lavarme el pelo con el champú de cerveza y miel y utilizar vinagre de manzana como acondicionador diluido en agua. La verdad es que estaba muy contenta con el resultado. Sin embargo, aún comprando un envase grande del champú de Logona se generaba mucho plástico y llevo tiempo intentando reducir mi consumo de plásticos al máximo. Así que me animé a probar el jabón sólido para el cabello.

Mi experiencia con el jabón sólido

Estuve mirando marcas buscando la opción más natural posible, sin químicos y a ser posible de agricultura ecológica. La mayoría de ellos no me convencían. Entonces me decidí a consultar los productos de una de mis marcas favoritas, Matarrania, y encontré lo que buscaba.

Creo que nunca os he hablado de esta marca y sinceramente creo que tendré que hacer un post más pronto que tarde porque he probado casi todos sus productos. Personalmente me encantan, ninguno de ellos me ha defraudado. En casa tengo más de seis productos de esta marca, creo que os hacéis una idea.

De entre sus jabones sólidos para el pelo había uno perfecto para mí: el Champú Bio Vital, un jabón sólido para cabello seco y fino. Intenté adquirirlo a través de algunas de las tiendas online donde compro habitualmente pero no lo tenían. Así que me animé a comprarlo directamente en la web de la marca y de paso comprobar como funcionan. El pedido lo hice un martes a las 7 de la mañana y al día siguiente lo tenía en casa. La verdad es que me sorprendió la rapidez con la que llegó. Todo perfectamente embalado y con una serie de muestras de otros de sus productos como regalo. 

He probado durante unos meses el jabón y estoy muy contenta con el resultado. Me deja el pelo bastante bien y no tiene nada que envidiarle al champú que usaba hasta ahora. Quizás es más incómodo frotarse la cabeza con una pastilla de jabón, aunque es cuestión de acostumbrarse. El jabón sólido ha existido toda la vida, el champú lleva bastante menos tiempo en nuestras vidas así que es perfectamente prescindible.

Otros cuidados para mi pelo

Además de lavarme el pelo con champú o con jabón sólido y vinagre de manzana suelo realizarme algunos otros cuidados capilares de vez en cuando. Si te soy sincera recurro a ellos cuando noto el cabello más encrespado de lo normal o un poco seco.

Suele ser el fin de semana cuando aprovecho para hacerme una mascarilla natural o para hacer un enjuague capilar y no todos los fines de semana. Depende mucho de los planes que tengamos esos días.  A veces, encadeno dos semanas seguidas y otras puede pasar incluso un mes. Soy muy de experimentar y hacer combinaciones ya que considero que es la mejor forma de conocer que productos le van bien a mi pelo y cuáles no.

Los productos con los que experimento son siempre productos naturales, algunos de uso habitual y que cualquiera de nosotras puede tener en casa como el huevo, el aguacate o el aceite de oliva virgen extra. Otros son más difíciles de encontrar en la despensa, pero fáciles de adquirir en el mercado. De entre ellos mis favoritos son el aceite de coco y el aceite de argán. Suelo utilizarlos sobre todo en mascarillas caseras, cuando necesito una hidratación extra para mi pelo y para hacer jabón casero, aunque siempre en poca proporción.

El aceite de coco

No suelo utilizarlo para cocinar porque en España que tenemos otras fuentes de grasa más cercanas y locales como el aceite de oliva virgen extra. Lo uso solo en cosmética de forma restringida ya que la huella ecológica del producto es muy alta.

El aceite de coco es un fruto que es el sustento de muchos pueblos desde hace siglos. Se cultiva muy lejos de nosotros, principalmente en Indonesia, Filipinas, la India y Brasil. Durante mucho tiempo fue rechazado como alimento por su cantidad de grasas saturadas, aunque hoy tiene mejor prensa que antaño. De hecho, el aceite de coco está de moda en occidente y esto ha hecho que su demanda aumente desorbitadamente poniendo en peligro el ecosistema y las comunidades autóctonas donde se cultiva.

Como con cualquier producto valioso, con la demanda crecen las posibilidades de especular y de hacer negocio con un bien de primera necesidad. Ya sé que este es un post de cuidado capilar pero no podemos cerrar los ojos y obviar la realidad que rodea los productos que adquirimos.

Cuando compramos un producto deberíamos informarnos de su lugar de origen y de las circunstancias en que ha sido elaborado o creado. Con esto no te digo que no consumas aceite de coco, de hecho, yo lo hago. Mi advertencia es que hagas un uso responsable, que elijas un aceite de coco de producción ecológica certificada, que lo utilices ocasionalmente y que no malgastes el producto.

Lo ideal es que sea ecológico y de primera presión en frío. Es habitual que cuando compramos un aceite nos traten de colar alguna otra cosa, así que revisa el INCI del producto y si no lleva única y exclusivamente aceite de coco no lo compres. Seguro existe una opción mucho mejor y menos procesada.

Usos del aceite de coco

Su alta proporción de ácidos grasos lo convierte en un aceite con una potente capacidad de hidratación. Además posee propiedades humectantes que favorecen la suavidad. Realmente es fantástico para hidratar tanto la piel como el pelo.

No recuerdo cuando lo compré por primera vez, no obstante, supongo que leí algo sobre él y me animé a probarlo. Siempre he utilizado un aceite de coco 100%. Si lo has comprado alguna vez habrás comprobado como en verano se convierte en líquido, algo que hay que tener en cuenta al utilizarlo porque se puede malgastar el producto con mucha facilidad. Sin embargo, en cuanto las temperaturas bajan por debajo de los 24 grados vuelve a solidificarse.

Me ha funcionado muy bien en el pelo pero en una porción muy pequeña y masajeando de medios a puntas.  Lo he probado en la playa y me ha hidratado muy bien el cabello, ya que me ha ayudado a minimizar los efectos del cloro, la sal y del agua del grifo de la zona en la que me encontraba de vacaciones.

En casa lo utilizo más bien poco porque me engrasa mucho el cabello y es difícil de reabsorber. Así que si tienes el pelo graso yo no recurriría al aceite de coco. Para lo que sí lo utilizo mucho es para las mascarillas caseras en combinación con otros productos. También es estupendo para hacer jabón ya que ayuda a que haga espuma.

El aceite de argán

El aceite de argán, también conocido como Argania spinosa (su nombre en latín) es otro de mis productos favoritos. Proviene del árbol de Argán situado en el Magreb en Marruecos. Crece de forma salvaje en una zona desértica y soporta con estoicidad las sequías reteniendo el poco agua que le llega.

Desde hace muchas generaciones los bereberes han honrado sus propiedades tanto cosméticas como alimentarias. Para ellos el aceite de argán es denominado oro líquido y muchas familias viven de su recolección y procesamiento. La extracción del aceite de argán es un proceso artesanal con predominio femenino. Se extrae de las semillas del fruto y se prensa en frío.

En España hay mucho interés en el aceite de argán y desde hace aproximadamente seis años se ha intensificado su cultivo en determinadas zonas de la península, el objetivo es entrar en este mercado en alza. En cualquier caso, no es un producto que viaje tantos kilómetros como el aceite de coco aunque sigue viniendo de otro país vecino. Si el cultivo local y peninsular despega se convertirá en una excelente elección.

Usos y beneficios del aceite de argán

De entre los beneficios del aceite de argán destacaría los siguientes: se trata del aceite mas rico en Vitamina E del mundo, contiene una alta concentración de ácidos omega 6 y un elevado porcentaje de ácidos grasos insaturados.

Se puede utilizar directamente sobre la piel ya que es un potente protector de la epidermis, por ejemplo, es muy útil para prevenir estrías. Lo he utilizado en alguna ocasión como aceite para hacer masaje, sin embargo, para lo que más lo uso es para el cabello.

El aceite de argán fue un gran descubrimiento que estuvo durmiendo en el armario de mi baño durante años. Lo compré en Vejer de la Frontera el verano en que me quedé embarazada del Vikingo pero no me acordé de él hasta años después. Era aceite de argán puro de primera presión en frío con una etiqueta en árabe y en inglés. Cuando lo compré me pareció una idea estupenda pero luego no supe que hacer con él.

Un buen día ya en fase de experimentos con mi pelo me topé con él en el armario y decidí echarme una pequeña cantidad en el pelo y probar.  Quedé entusiasmada con el resultado. Pelo más liso, más sedoso y más manejable. Por supuesto, al principio me pasé un poco con las cantidades hasta dar con la porción adecuada para mi pelo.

¿Cuándo uso el aceite de argán?

Cuando noto mi pelo seco o encrespado. Unas veces me echo una pequeña cantidad por todo el pelo y me voy a dormir. Aunque parezca mentira no deja ningún rastro en la almohada ya que es muy poquita cantidad. Al día siguiente me lavo el pelo y el resultado es espectacular. En otras ocasiones, un rato antes de irme a la ducha me reparto una pequeña cantidad por el pelo. Dejo actuar un rato unos minutos y después me lavo el pelo.

También lo suelo utilizar para hacer mascarillas, me es francamente útil combinado con determinados productos naturales como el yogur o el aguacate. Me encanta como deja el pelo ya que está manejable, brillante y sedoso.

Enjuagues capilares

Algo que he probado hace relativamente poco y que ha gustado mucho son los enjuagues capilares a base de hierbas. Según tu tipo de pelo te irán mejor unas u otras hierbas por lo que es imprescindible experimentar. 

Tienen la ventaja de que eliminan los residuos que pueda tener el pelo fruto de la contaminación, por ejemplo, y al mismo, eliminan olores. Yo lo he probado de Cola de cabello y de romero y tengo que decir que ha reducido considerablemente el encrespamiento en momentos puntuales y además me ha dejado el pelo con un brillo extraordinario.

Hasta aquí el post sobre mi rutina capilar libre de tóxicos, en próximos post hablaremos sobre los tóxicos que deberíamos evitar en los productos para el cabello y sobre las mascarillas y enjuagues herbales que he probado y cual ha sido el resultado.

Antes de irme me gustaría contarte que hemos iniciado un Reto para desintoxicar el cabello el  24 de septiembre de 2018 y  que durará hasta el próximo 24 de octubre. Aún estás a tiempo de unirte al reto, Desintoxica tu pelo en 30 días. Todo el reto se desarrolla dentro de mi grupo de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Dentro del grupo hay mujeres increíbles compartiendo sus avances en la eliminación de los productos tóxicos de su cabello. Además de una comunidad activa y muy comprometida.  Si quieres apuntarte pide paso al grupo hoy mismo. 

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6 comentarios en “Mi rutina capilar libre de tóxicos

  1. Muy interesante tu post, no hay nada como cuidarse a una misma y que suerte lavarse el pelo solo una o dos veces por semana. En mi caso tengo el pelo muy graso y estos productos no creo que me irían bien, pero leyéndote me han dado ganas de investigar porque seguro que encuentro algún producto en la línea de estos más naturales y que tal vez se adecuen al cabello graso. Muchas gracias!

  2. Si te soy sincera vigilo mucho los tóxicos en la alimentación y a veces el cabello queda un poco olvidado en ese sentido. Aunque poco a poco le voy dando mayor importancia porque tengo tendencia a que ciertos componentes de algunos productos capilares me den alergias. Lo del jabón sólido no se si me acostumbraría, tengo mucho pelo y muy largo. Soy muy fan del aceite de coco para el pelo, el de argán no lo he probado en el cabello pero después de leerte voy a empezarlo a usar y más porque tengo en casa. Los enjuagues capilares tampoco los he usado pero ahora que lo dices no cuesta nada probarlos.

  3. No conocía las marca que mencionas Logona y Matarrania , pero sí he usado jabones sólidos, los de Lush, y también uso el aceite de coco, para cabello, y para la piel, lo uso también como bálsamo para los labios. El aceite de argán también lo usé hace mucho tiempo y me gustó mucho ,,asi que voy alternandolos. Visitaré la web de Matarrania, para ver si tienen algo específico para mi tipo de pelo… Saludos.

  4. Reconozco que cuido muy poco mi cabello, quizás porque siempre lo he tenido muy fuerte y sano. Aún así, me ha parecido muy interesante tu post, porque siempre es posible intentar eliminar tóxicos de nuestro entorno. Tomo nota de las recomendaciones que nos das sobre el aceite de coco, el aceite de argán y los enjuagues con hierbas. Cuando tenía el pelo largo, el último aclarado lo hacía con una mezcla de agua y vinagre. Me quedaba una melena brillante y sedosa. Hay remedios naturales que van muy bien, además de ser baratos.

  5. Me has recordado lo del aceite de coco y creo que voy a probar, aquí después del verano tenemos el pelo fatal y ya hemos probado de todo y nada, me falta lo del aceite de coco a ver si funciona. Yo, como comentan más arriba, también he utilizado los champus solidos de Lush, las marcas que mencionas no las conozco.

  6. Me ha gustado mucho este post. En mi caso para cuidar mi cabello uso productos libres de sulfatos y sales e intento que sean lo más naturales posibles. En mi caso uso mucho el aceite de argán. A veces cuando lo noto muy seco antes de lavarlo , uso aceite de argán y lo uso unos 30 minutos como mascarilla para posteriormente lavarlo normalmente y la verdad que de este modo el pelo lo noto mucho menos seco y mucho más brillante.

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